Tensión en Pokrovsk: Rusia afirma que soldados ucranianos se rinden

Rusia anuncia la rendición de militares ucranianos en Pokrovsk, pero Ucrania desmiente el cerco total y afirma que sus fuerzas aún resisten en varios sectores.

El Ministerio de Defensa ruso asegura que tropas ucranianas en Pokrovsk comenzaron a rendirse, mientras Kiev insiste en que mantiene control parcial y posiciones estratégicas.

Rusia anuncia rendición de tropas ucranianas en Pokrovsk

El Ministerio de Defensa ruso informó este domingo que varios militares ucranianos desplegados en la ciudad de Pokrovsk, conocida por Moscú como Krasnoarmiisk, comenzaron a rendirse tras quedar rodeados por las fuerzas del Kremlin. Según las autoridades rusas, la ciudad —situada en la región de Donetsk, al este de Ucrania— estaría bajo un asedio casi total.

El parte ruso fue acompañado por un testimonio difundido a través de la agencia TASS, atribuido a un soldado ucraniano identificado como Viacheslav Krevenko, quien afirmó que su comandante los abandonó en medio del combate. “Intentamos resistir desde una casa, pero finalmente decidimos rendirnos. No tenía sentido seguir luchando”, relató el militar capturado.

Kiev responde: “La situación es complicada pero dinámica”

Desde Ucrania, las autoridades negaron que Pokrovsk se encuentre completamente rodeada. El Estado Mayor ucraniano describió la situación como “complicada y dinámica”, y aseguró que las tropas locales han mejorado sus posiciones en algunos distritos de la ciudad, a pesar del asedio ruso.

Portavoces militares en Kiev subrayaron que las operaciones defensivas continúan y que las fuerzas ucranianas “mantienen líneas de comunicación activas y zonas seguras” en el área. Para Ucrania, el objetivo inmediato es impedir que Rusia logre un control total de Donetsk, región clave en la estrategia del Kremlin desde el inicio de la invasión en 2022.

Ataques masivos con drones durante la noche

Mientras tanto, las Fuerzas Aéreas ucranianas informaron que durante la noche anterior Rusia lanzó 223 drones contra distintas zonas del territorio ucraniano. De ellos, 206 fueron derribados, aunque al menos siete lograron impactar objetivos civiles y militares, dejando daños considerables en infraestructura energética y viviendas.

Según los reportes, los ataques se concentraron en el este y sur del país, con especial intensidad en las regiones de Dnipro, Zaporiyia y Mikolaiv. Este tipo de ofensivas nocturnas con enjambres de drones se ha convertido en una táctica recurrente del ejército ruso para saturar las defensas antiaéreas ucranianas.

La guerra de la información: versiones enfrentadas

La guerra en Ucrania no solo se libra en los campos de batalla, sino también en el terreno informativo. Moscú busca presentar la rendición en Pokrovsk como una muestra del colapso militar ucraniano, mientras Kiev insiste en que su resistencia se mantiene firme.

Analistas internacionales señalan que ambos bandos recurren a estrategias mediáticas para reforzar la moral interna y ganar apoyo en el extranjero. En el caso de Rusia, los comunicados sobre rendiciones buscan consolidar la idea de un avance inevitable; en el de Ucrania, la narrativa se centra en la resiliencia y capacidad de respuesta, incluso ante la superioridad numérica rusa.

Pokrovsk: una ciudad simbólica en la línea del frente

Pokrovsk, conocida antes como Krasnoarmiisk, se encuentra a unos 40 kilómetros al noroeste de Donetsk, y ha sido un punto estratégico para el transporte y la logística militar. Su control permitiría a Rusia consolidar su dominio sobre el este de Ucrania y abrir un corredor terrestre hacia otras zonas industriales.

Desde el inicio de la ofensiva, esta ciudad ha sido escenario de intensos combates, desplazamientos masivos y graves daños en la infraestructura civil. Miles de familias han huido, pero quienes permanecen sobreviven entre cortes de electricidad, escasez de alimentos y bombardeos constantes.

Drones, desgaste y resistencia: la guerra que no termina

El uso masivo de drones marca una nueva fase en el conflicto. Ucrania denuncia que los ataques buscan agotar su defensa aérea, mientras Rusia afirma que responde a objetivos militares legítimos. En los últimos meses, la ofensiva tecnológica rusa ha incrementado la tensión en la región y elevado el número de víctimas civiles.

A pesar de las dificultades, la moral ucraniana sigue siendo alta. “No vamos a rendirnos, Pokrovsk sigue siendo nuestra”, declaró un portavoz militar desde Kiev. La resistencia, aseguran, se ha convertido en símbolo de la identidad nacional y en un recordatorio de que la guerra aún no tiene final a la vista.

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