Rusia lanzó uno de sus ataques más intensos contra Ucrania este año, con 574 drones y 40 misiles balísticos y de crucero, según reportó la Fuerza Aérea ucraniana. Este ataque golpeó principalmente regiones occidentales, donde se almacena gran parte de la ayuda militar de aliados occidentales.
El bombardeo dejó al menos un muerto y 15 heridos, afectando edificios residenciales, un jardín de infancia y oficinas administrativas. Para Ucrania, este fue el tercer mayor ataque con drones del año y el octavo en misiles, dejando en evidencia la continua presión militar rusa.
Impacto en la iniciativa de paz liderada por EE. UU.
El ataque ocurre en medio de un renovado esfuerzo diplomático encabezado por Estados Unidos para lograr un alto al fuego en la guerra de tres años. El presidente estadounidense se reunió con líderes europeos y el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, para coordinar estrategias de paz.
Pese a estas conversaciones, Rusia disparó casi mil drones y misiles de largo alcance, alegando que atacaba instalaciones militares y fábricas de drones. Ucrania y aliados europeos han acusado a Moscú de obstaculizar los esfuerzos de paz y mostrar frialdad ante propuestas de alto al fuego.
Daños en infraestructura y negocios estadounidenses
Entre los objetivos, se incluyeron instalaciones industriales críticas y la planta estadounidense Flex, cerca de la frontera con Hungría, con 600 trabajadores durante el turno nocturno, seis de ellos heridos.
El presidente de la Cámara de Comercio Estadounidense en Ucrania, Andy Hunder, denunció que estos ataques buscan humillar los negocios estadounidenses en el país. Zelensky destacó que Rusia no está mostrando señales de negociación real y llamó a la comunidad internacional a ejercer mayor presión con sanciones y aranceles.
Respuesta de Ucrania y planes de seguridad
Ucrania continúa con ataques de drones de largo alcance dentro de Rusia, apuntando a infraestructuras estratégicas como refinerías, elevando los precios mayoristas de combustible en el país.
Zelensky anunció que se están preparando reuniones intensivas para definir garantías de seguridad de sus aliados, con la posibilidad de mantener un encuentro directo con Putin o en un formato trilateral con EE. UU.
Mientras, el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, advirtió que cualquier arreglo de seguridad sin la participación de Moscú no sería viable, reflejando la complejidad de las negociaciones.
Situación en el frente occidental y consecuencias humanitarias
La ofensiva golpeó zonas lejanas al frente principal, incluyendo Leópolis, donde tres misiles de crucero destruyeron edificios y causaron un fallecimiento.
Estas áreas occidentales eran consideradas relativamente seguras, lo que evidencia la capacidad de Rusia para proyectar poder más allá del frente oriental y sur, y recalca la urgencia de una resolución diplomática que proteja a la población civil.
