Rusia expande su fábrica de explosivos en Siberia para la guerra

Rusia expande su fábrica de explosivos en Siberia para la guerra

A más de 3 mil kilómetros de Moscú, en la fría e inhóspita Siberia, se esconde una planta que podría inclinar el equilibrio de la guerra en Ucrania. Las imágenes satelitales no mienten: Rusia está expandiendo silenciosamente su producción de RDX, uno de los explosivos más potentes del arsenal moderno.

Todo apunta a la Planta de Biysk Oleum (BOZ), bajo la batuta de la empresa estatal Ya. M. Sverdlov. Según documentos filtrados, la nueva línea de producción estaría lista este año y fabricaría hasta 6 mil toneladas de RDX al año. Para ponerlo en contexto, eso bastaría para armar más de un millón de proyectiles OF-29, el más usado por la artillería rusa.

El poder detrás del RDX: ¿por qué es tan importante?

El RDX no es un explosivo cualquiera. Más potente que el TNT y más estable que el HMX, es el favorito en municiones como granadas, misiles y bombas aéreas. Su presencia en el campo de batalla puede definir una ofensiva, y su producción a gran escala podría cambiar el ritmo de la guerra.

Aunque sus usos civiles también existen —como la minería—, la evidencia apunta a un fin militar. Las obras son dirigidas por el Ministerio de Defensa ruso, y el código “GOST RV 1376-001-2006” usado en los documentos revisados por Reuters corresponde directamente al RDX.

Fuera del alcance de los drones y de los ojos del mundo

La ubicación no es casualidad. Biysk está fuera del rango de la mayoría de los drones ucranianos. A diferencia de la planta de Dzerzhinsk, que ya sufrió ataques, la de Siberia representa un refugio estratégico para la producción militar rusa.

Pero esto no es solo logística: es táctica. El alto mando ruso busca asegurar el suministro local de explosivos de calidad tras la dependencia de proyectiles de Corea del Norte, que, según analistas, han resultado poco fiables.

Una carrera contra el tiempo (y las sanciones)

Rusia enfrenta más que la presión del frente ucraniano. Las sanciones occidentales han limitado el acceso a tecnología, maquinaria y componentes clave. Aun así, el plan avanza. Y mientras tanto, Ucrania y sus aliados aceleran su propia producción de municiones.

“El volumen de explosivos de alta potencia es crucial para que Rusia continúe la guerra”, advirtió el experto Jack Watling, del RUSI.

¿El fin o un nuevo comienzo?

Mientras Trump presiona por un acuerdo y Europa aumenta el envío de armamento a Kiev, Rusia parece optar por una vía más contundente: la autosuficiencia explosiva. Esta fábrica en Siberia podría ser la carta secreta de Putin para prolongar el conflicto… o imponer condiciones en una eventual mesa de negociación.

La pregunta ya no es si Rusia podrá sostener la guerra, sino por cuánto tiempo más.

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