
La central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa, ha recuperado su suministro auxiliar de electricidad después de seis meses operando con un sistema de emergencia, según confirmó el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). El restablecimiento fue posible gracias a la reconexión de una línea eléctrica clave, tras un acuerdo de alto el fuego localizado entre Rusia y Ucrania que permitió a los equipos técnicos completar las reparaciones.
El director general del OIEA, Rafael Mariano Grossi, calificó el hecho como “un buen día para la seguridad nuclear”, destacando que la restauración del suministro representa un paso importante para reducir el riesgo de accidente en una instalación que ha estado en el centro de las tensiones desde 2022.
Un respiro para la seguridad nuclear en Europa
La planta de Zaporiyia, ubicada en el sur de Ucrania, ha sido un punto crítico desde que fue tomada por las fuerzas rusas en marzo de 2022. Desde entonces, ha enfrentado repetidos cortes de electricidad y daños en las líneas de transmisión debido a los combates en la zona.
El nuevo suministro llega a través de la línea Ferosplavna-1, de 330 kilovatios, reconectada el sábado a las 19:43 hora local, que servirá como respaldo a la línea Dniprovska, de 750 kilovatios, restablecida el mes pasado. En condiciones normales, la central contaba con hasta 10 líneas eléctricas activas, pero ocho permanecen inutilizadas por los enfrentamientos.
Este avance técnico se logró después de que Moscú y Kiev acordaran una tregua puntual para permitir las reparaciones. Inicialmente, el plan preveía restaurar ambas líneas simultáneamente en octubre, pero nuevos daños detectados fuera de las zonas pactadas retrasaron la reconexión.
Según el OIEA, mantener un suministro eléctrico estable es vital para la seguridad nuclear, ya que la planta, aunque sus reactores permanecen apagados desde hace más de tres años, necesita energía constante para enfriar los núcleos del reactor y almacenar el combustible usado de manera segura.
La planta opera bajo control ruso, pero con supervisión internacional
El director de la planta, Yuri Chernichuk, informó que la central, bajo administración rusa, “ya se encuentra en condiciones seguras y ha dejado de infringir los límites de seguridad operativa”. Aseguró también que los niveles de radiación tanto dentro de la instalación como en sus zonas de protección “se encuentran dentro de los parámetros normales”.
Estas declaraciones fueron difundidas a través del canal de Energodar TV, medio local de la región donde se ubica la central. La comunicación buscó transmitir tranquilidad a la población, que desde el inicio de la guerra ha vivido con el temor constante de un accidente nuclear de gran magnitud.
El OIEA, que mantiene una presencia permanente en Zaporiyia desde 2022, ha reiterado en múltiples ocasiones la necesidad de proteger la planta de cualquier acción militar. Grossi insistió recientemente en que “la seguridad nuclear no puede depender de acuerdos temporales de alto el fuego”, sino de un compromiso sostenido de ambas partes para garantizar que las operaciones de la planta no se vean interrumpidas.
Riesgo latente en una zona de conflicto
Aunque la reconexión eléctrica es una noticia alentadora, los expertos advierten que la situación sigue siendo altamente frágil. Los combates continúan en las regiones aledañas, y la infraestructura energética sigue siendo un objetivo estratégico en el conflicto.
Los seis reactores de Zaporiyia no producen electricidad desde hace más de tres años, pero siguen representando un riesgo debido a la necesidad constante de refrigeración. Si la planta pierde completamente el suministro externo, debe recurrir a generadores diésel de emergencia, los cuales solo pueden mantener los sistemas críticos durante un tiempo limitado.
El OIEA ha advertido en repetidas ocasiones que la falta de energía para estos sistemas podría provocar una fuga radiactiva similar, en escala, a los accidentes de Fukushima o Chernóbil. Por ello, el restablecimiento de la electricidad se considera un paso crucial, pero no definitivo, hacia la estabilidad.
Un paso adelante en medio de la incertidumbre
La reconexión de la central nuclear de Zaporiyia representa una victoria parcial para la seguridad energética y ambiental de Europa, aunque el contexto bélico impide hablar de una normalización completa.
La cooperación entre técnicos ucranianos, supervisores del OIEA y personal ruso en la planta demuestra que, incluso en tiempos de guerra, la seguridad nuclear puede ser un terreno común. No obstante, mientras persista el conflicto, la amenaza de interrupciones eléctricas y accidentes potenciales seguirá latente.
Para el OIEA y la comunidad internacional, el desafío no termina con esta reconexión: la protección duradera de Zaporiyia dependerá de un acuerdo estable y verificable que mantenga la planta fuera del campo de batalla.