Putin deja vencer la tregua energética con Ucrania y crece la tensión

Putin deja vencer la tregua energética con Ucrania y crece la tensión

La promesa de una tregua, aunque efímera, fue vista por muchos como una ventana de esperanza. El pasado 18 de marzo, tras una llamada inesperada entre Vladimir Putin y Donald Trump, el presidente ruso ordenó suspender los ataques contra las infraestructuras energéticas ucranianas durante 30 días. Una pausa tensa en medio de un conflicto desgastante. Hoy, ese respiro llegó oficialmente a su fin.

Desde el Kremlin, el portavoz Dmitri Peskov confirmó: “El mes expiró. No hay nuevas instrucciones del comandante supremo”. Una declaración breve, pero cargada de implicaciones. La moratoria, que muchos consideraban frágil desde el inicio, no fue renovada, lo que devuelve al conflicto su tono más sombrío.

Una tregua marcada por la desconfianza

Desde el anuncio de la suspensión de los ataques, tanto Kiev como Moscú se acusaron mutuamente de haber violado el acuerdo. Las bombas nunca dejaron de caer del todo, y la tensión solo aumentaba con cada reporte cruzado.

Washington intentó mediar. Joe Biden, y luego Donald Trump —quien busca un regreso político con la bandera de la diplomacia—, presionaron por un alto al fuego total. Kiev aceptó. Moscú, no. Aun así, la tregua energética se presentó como una señal de apertura.

El papel de EE. UU. y las tensiones diplomáticas

El secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió recientemente que si no hay progresos reales en el diálogo, Estados Unidos podría retirarse del proceso de paz. Las palabras resuenan como ultimátum. El Kremlin respondió destacando “avances concretos”, sin detallar en qué consisten.

Durante una llamada con Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores ruso, Rubio reafirmó la disposición de EE. UU. para ayudar a resolver el conflicto, pero subrayó que “esta no es nuestra guerra”. El mensaje fue claro: el tiempo se agota.

Europa, ausente o militarizada

Otro punto que genera ruido es la postura de Europa. Peskov fue tajante al señalar que no se escuchan llamados a la paz desde el continente. “Lo que hemos oído son exhortaciones a la militarización”, dijo. La falta de liderazgo europeo en el plano diplomático comienza a ser notoria.

¿Qué viene ahora?

Con la tregua vencida, la incertidumbre vuelve a ser la norma. No hay órdenes nuevas desde Moscú, pero eso no equivale a una extensión del alto al fuego. La infraestructura energética ucraniana vuelve a estar en peligro, y con ella, millones de civiles.

Putin guarda silencio por ahora, y el mundo observa. Mientras tanto, Trump insiste en una solución rápida, y Rubio presiona por definiciones inmediatas. En medio, Ucrania resiste y Europa se distancia.

Un final abierto

El conflicto entre Rusia y Ucrania parece entrar en una nueva fase. Una sin pausas, sin garantías, y con más preguntas que respuestas. La tregua expiró, pero la tensión apenas comienza.

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