Una ola de aversión al riesgo ha barrido los mercados financieros europeos este lunes. Los principales índices bursátiles se tiñen de rojo y el precio del oro se dispara, en una clara señal del temor de los inversores a una guerra comercial con Estados Unidos y a la escalada en Ucrania.
La economía europea ha entrado en una fase de alta volatilidad, donde el pulso de los mercados está dictado por el miedo a las decisiones políticas de Washington. La jornada de este lunes ha sido un claro reflejo de esta nueva realidad: mientras las bolsas se desplomaban por el temor a los aranceles de Donald Trump, el oro, el activo refugio por excelencia, encadenaba su cuarta subida consecutiva, apuntando a nuevos máximos históricos.
La Fiebre del Oro: El Refugio Ante la Incertidumbre
En tiempos de crisis, el capital busca seguridad, y hoy esa seguridad tiene un nombre: oro. El metal precioso ha repuntado un 0.42%, superando con claridad la barrera de los 3,370 dólares por onza y con el próximo objetivo técnico fijado en los 3,390 dólares. Esta es su cuarta sesión consecutiva al alza, un movimiento que los analistas vinculan directamente con la inestabilidad generada por la administración Trump.
«El oro va a ser el gran beneficiado del nuevo caos de los aranceles de Trump en el mercado», sentenciaba un analista del sector, resumiendo el sentir general. La demanda de oro no solo responde a la amenaza de una guerra comercial, sino también a la escalada del conflicto en Ucrania, financiada ahora por la propia Unión Europea. Esta combinación de tensiones comerciales y bélicas crea un cóctel de incertidumbre que empuja a los inversores a abandonar activos de mayor riesgo y proteger su patrimonio en el metal dorado.
El Desplome de las Bolsas: Un Continente en Rojo
El reverso de la moneda del auge del oro es la caída de los mercados de renta variable. La posibilidad de que Estados Unidos imponga aranceles del 30% a los productos europeos ha sido un golpe devastador para la confianza de los inversores.
Las Previsiones Económicas se Oscurecen
Este nerviosismo financiero ya se está trasladando a las previsiones macroeconómicas. El panel de expertos de Funcas ha reducido su previsión de crecimiento del PIB español para 2025 en una décima, hasta el 2.4%, citando explícitamente los «riesgos a la baja» derivados de los posibles aranceles estadounidenses.
Por su parte, aunque la inflación en la eurozona se mantiene en el objetivo del 2% , el Banco Central Europeo ha advertido en sus últimos comunicados sobre los «riesgos de la incertidumbre global», incluyendo las batallas comerciales y las tensiones geopolíticas, como factores que podrían desestabilizar los precios a medio plazo.
Mientras tanto, en el mundo corporativo, gigantes del lujo como LVMH continúan con su agenda de eventos y lanzamientos, pareciendo operar en una burbuja de resiliencia. Esta divergencia sugiere que, si bien el miedo golpea a la economía en general, los sectores de alta gama con una clientela global pueden estar más aislados de los vaivenes políticos. Sin embargo, para el resto de la economía europea, el futuro inmediato parece estar marcado por la volatilidad y la incertidumbre dictadas desde el otro lado del Atlántico.
