La OTAN ha cedido a la presión de Donald Trump, acordando un histórico aumento del gasto en defensa al 5% del PIB para 2035. Sin embargo, la unidad de la alianza se ve fracturada por la abierta rebelión de España, que califica la medida de «irrazonable».
En una decisión que redefine el panorama de la seguridad global, los líderes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) han acordado un compromiso sin precedentes: elevar el gasto en defensa de los países miembros al 5% de su Producto Interno Bruto (PIB) para la próxima década. El acuerdo, alcanzado durante la cumbre en La Haya, es visto como una victoria monumental para el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien durante años ha presionado a los aliados para que aumenten su contribución financiera a la defensa colectiva.
No obstante, lo que debía ser una muestra de unidad frente a las crecientes tensiones geopolíticas, se ha convertido en una exhibición de las profundas divisiones que recorren la alianza. España se ha negado rotundamente a cumplir con el nuevo objetivo, desatando una crisis que pone a prueba los cimientos del pacto militar.
El «Salto Histórico» de la OTAN: ¿Un Triunfo para Trump?
El nuevo pacto establece que los 32 miembros de la alianza deberán destinar el 5% de su PIB a la defensa para el año 2035. Este porcentaje se desglosa en un 3.5% para inversión militar directa y un 1.5% adicional para áreas complementarias como la ciberseguridad, la protección de fronteras e infraestructuras críticas.
El acuerdo representa un giro drástico respecto al objetivo anterior del 2%, que muchos países ya tenían dificultades para alcanzar. Donald Trump no tardó en adjudicarse el mérito, declarando que llevaba «varios años pidiéndolo» y que finalmente los aliados «van a subir» su inversión. Su retórica ha sido una constante: los aliados europeos, en su opinión, no estaban pagando su parte justa por la protección que les brinda Estados Unidos.
Este logro diplomático, sin embargo, no se ha conseguido sin una fuerte dosis de presión. Informes indican que Trump ha llegado a amenazar a los países que no cumplan con represalias comerciales, poniendo en duda el principio fundamental de defensa mutua del Artículo 5 del tratado.
La Rebelión de España: «Irrazonable e Incompatible con Nuestra Visión del Mundo»
La respuesta más contundente a la nueva política provino de Madrid. El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, comunicó formalmente a la OTAN que su país no se adherirá al objetivo del 5%, calificándolo de «irrazonable» y «contraproducente».
En una carta enviada al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, Sánchez argumentó que un compromiso de tal magnitud sería «incompatible con nuestro estado de bienestar y nuestra visión del mundo». Según el gobierno español, cumplir con la meta requeriría recortes masivos en servicios públicos y gastos sociales. En su lugar, España propone una «fórmula más flexible» y se compromete a alcanzar un 2.1% del PIB, una cifra que, según afirman, es suficiente para cubrir las necesidades de sus fuerzas armadas.
«Comprometerse con un objetivo del 5% no solo sería irrazonable, sino también contraproducente, ya que alejaría a España de un gasto óptimo y obstaculizaría los esfuerzos en curso de la UE para fortalecer su ecosistema de seguridad y defensa.» – Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno de España.
La postura de España no es totalmente aislada. Bélgica también ha expresado públicamente que un aumento de tal calibre está descartado, lo que sugiere que las grietas en la alianza podrían ser más profundas de lo que parecen a simple vista.
La Amenaza Velada: ¿Qué Significa «No Proteger a los Malos Pagadores»?
La controversia va más allá de un simple desacuerdo presupuestario. La presión de Trump ha incluido amenazas directas que atacan el corazón de la OTAN. Ha advertido con no proteger a los «malos pagadores» en caso de un ataque, poniendo en tela de juicio el Artículo 5, que estipula que un ataque contra un miembro es un ataque contra todos.
Además, fuentes reportan que Trump ha amenazado específicamente a España con «represalias comerciales» si no se compromete con el nuevo objetivo de gasto. Esta táctica de vincular la seguridad militar con la economía es una característica distintiva de su política exterior.
El Eco en México: ¿Una Advertencia para la Relación con un Posible Gobierno de Trump?
Para México, los acontecimientos en la cumbre de la OTAN no son una noticia lejana; son una advertencia directa. El método de negociación de Trump con sus aliados más antiguos y establecidos —presión pública, amenazas comerciales y demandas transaccionales— ofrece un claro anticipo de lo que México podría enfrentar en una potencial segunda presidencia de Trump.
En el pasado, México y Canadá ya han experimentado la presión arancelaria de Washington en el marco de las negociaciones comerciales. La postura actual de Trump, más audaz y exigente con la OTAN, sugiere que su enfoque sería aún más agresivo en temas cruciales para México como la migración, la seguridad fronteriza y el cumplimiento del T-MEC.
La pregunta que resuena en el aire es: si así trata a sus aliados militares históricos, ¿cómo tratará a su vecino del sur? La crisis en la OTAN obliga a México a observar y prepararse para una nueva era de negociaciones en la que las reglas del juego podrían ser dictadas por ultimátums y no por la diplomacia tradicional.
