El presidente de Nigeria, Bola Tinubu, rechazó la decisión de la administración de Estados Unidos de volver a incluir a su país en la lista de “países particularmente preocupantes” por presuntas violaciones a la libertad religiosa.
Tinubu aseguró que la medida “no refleja la realidad religiosa de Nigeria” y dijo estar dispuesto a dialogar con Washington para profundizar la cooperación en la protección de los derechos religiosos.
¿Qué implica la designación de Washington?
La etiqueta impuesta por Estados Unidos, conocida en inglés como “country of particular concern”, permite a Washington aplicar una batería de medidas que van desde sanciones específicas y restricciones de asistencia militar hasta prohibiciones de viajes para funcionarios considerados responsables de violaciones a la libertad religiosa.
La Casa Blanca presentó la medida en el contexto de su política exterior sobre libertades religiosas, y afirmó que tomará acciones contra estados que, en su opinión, no protegen debidamente ese derecho fundamental.
Reacciones y tensiones diplomáticas
La decisión de Washington, y la respuesta pública de Tinubu,elevan la tensión diplomática entre ambos países. Autoridades nigerianas calificaron la medida como injusta y afirmaron que trabajarán con socios internacionales para aclarar la situación y evitar efectos adversos sobre la cooperación bilateral.
En paralelo, organizaciones civiles y expertos han pedido que se priorice la investigación independiente de incidentes concretos y el diálogo diplomático para resolver las diferencias.
Y es que, Nigeria ha enfrentado en años recientes ataques de grupos armados y una compleja oleada de violencia intercomunal que ha afectado a distintas comunidades religiosas y étnicas.
El Ejecutivo de Tinubu sostiene que la situación de seguridad es compleja y que la mayoría de las víctimas de la violencia no responde a una persecución religiosa sistemática, argumento que busca contrarrestar la narrativa internacional que motivó la designación estadounidense.
Analistas advierten que la inclusión en la lista podría complicar la cooperación en áreas como seguridad y ayuda exterior si no se abordan las discrepancias mediante canales diplomáticos.
Ante la crisis diplomática, el presidente Tinubu dijo estar dispuesto a entablar conversaciones con la administración estadounidense para “profundizar el entendimiento y la cooperación en la protección de todas las religiones”, según su oficina.
