El gobierno de Javier Milei celebra el ataque de EE.UU. a Irán, vinculándolo a la AMIA y profundizando la grieta política. Impacto directo en tu vida.
En una decisión que sacude la diplomacia y la política interna, el gobierno de Javier Milei celebró abiertamente el ataque de Estados Unidos a Irán. La postura, justificada como una lucha contra el terrorismo, es vista como una calculada estrategia para reforzar su identidad y polarizar aún más el país.
La política exterior del gobierno de Javier Milei ha dejado de ser un conjunto de posturas diplomáticas para convertirse en una declaración de guerra cultural y política. La celebración efusiva del ataque militar de Estados Unidos contra instalaciones nucleares iraníes es la prueba más reciente y contundente de esta estrategia. Más que una simple toma de posición en un conflicto internacional, la reacción oficialista es un acto performático diseñado para el consumo interno: para solidificar a su base, provocar a la oposición y trazar una línea indeleble que separe su proyecto del de sus predecesores.
El ministro de Defensa, Luis Petri, fue la punta de lanza de la comunicación oficial, con mensajes que no dejaron lugar a interpretaciones. «Estamos en el lado correcto de la historia», tuiteó en las primeras horas del domingo, seguido de una afirmación cargada de simbolismo: «Mañana el mundo despertará más libre y en paz!». El vocero presidencial, Manuel Adorni, fue aún más lacónico y definitivo: «Terrorismo nunca más. Fin».
Esta postura fue inmediatamente validada por el presidente Milei, quien no solo compartió los mensajes de su ministro, sino que también retuiteó un agradecimiento de la Embajada de Israel en Argentina, consolidando un alineamiento total con Washington y Tel Aviv.
La herida de la AMIA como justificación política
La clave para entender la vehemencia de la postura argentina reside en la conexión directa que el gobierno establece con los atentados terroristas que sufrió el país. Petri lo explicitó al afirmar: «Fuimos victimas del terror de Iran y lo pagamos con sangre de inocentes».
Este argumento resuena profundamente en una sociedad marcada por la impunidad en las causas de la Embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994). Al posicionarse de manera tan radical, el gobierno de Milei no solo habla al mundo, sino que le habla a la historia argentina. Se presenta como el primer gobierno en décadas que toma una postura «sin complejos» contra el régimen iraní, al que la justicia argentina ha señalado como responsable intelectual de la masacre.
Esta narrativa es una herramienta poderosa para la polarización. Implícitamente, acusa a las administraciones anteriores, especialmente al kirchnerismo, de haber mantenido una actitud ambigua o incluso cómplice con Irán, una crítica recurrente de la oposición durante años. De esta forma, una decisión de política exterior se convierte en un arma para avivar la «grieta» interna.
El pulso de la economía en medio de la tensión geopolítica
Mientras el debate político se enciende, la atención de la mayoría de los argentinos sigue fija en la economía. La estabilidad del dólar y la inflación son las preocupaciones que marcan el día a día, un contexto que el gobierno no puede ignorar.
Cotización del Dólar Hoy: El Pulso de la Economía Argentina – 22 de Junio de 2025
| Indicador | Compra | Venta | Brecha c/Oficial |
|—|—|—|—|
| Dólar Blue | $1180 | $1200 | 4.00% |
| Dólar Oficial | $1130 | $1180 | – |
| Dólar CCL | $1170.50 | $1171.60 | N/A |
| Dólar MEP | $1172.40 | $1173.80 | N/A |
Fuente: Datos compilados de Banco Nación y mercados paralelos al 22/06/2025.
Esta realidad económica es el telón de fondo sobre el cual se proyectan las decisiones geopolíticas. La oposición, aunque sin una voz unificada sobre el ataque a Irán, aprovecha para señalar las urgencias domésticas. Dirigentes como el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, advierten sobre un «industricidio» y una economía que prioriza la «timba financiera» sobre la producción y el empleo.
Una estrategia de identidad y confrontación
La decisión de celebrar el ataque a Irán no puede entenderse como un hecho aislado. Es coherente con la identidad que el gobierno de Milei busca construir: un liderazgo disruptivo, de convicciones firmes y sin miedo a la confrontación.
«No desesperar por el ruido zurdo… Si ser zurdo es una enfermedad del alma que ni siquiera les permite ver los hechos… VIVA LA LIBERTAD CARAJO…!!!» – Javier Milei, Presidente de Argentina, en un mensaje en redes sociales.
Al adoptar una postura tan extrema, el gobierno logra varios objetivos simultáneos:
* Consolida a su núcleo duro: Satisface a su base electoral, que valora la firmeza y el alineamiento con Occidente.
* Provoca a la oposición: Obliga al peronismo y a la izquierda a reaccionar, manteniéndolos a la defensiva y alimentando la polarización que le resulta electoralmente rentable.
* Proyecta una imagen internacional: Envía una señal clara a Estados Unidos, Israel y la comunidad internacional sobre quién es su principal aliado en Sudamérica.
En definitiva, la política exterior se ha convertido en la continuación de la política interna por otros medios. Cada declaración sobre Irán es también una declaración sobre el kirchnerismo, sobre el rol de Argentina en el mundo y sobre el tipo de país que el oficialismo aspira a construir, uno sin matices y definido por la confrontación.
