Durante una transmisión televisiva, Nicolás Maduro intentó enviar un mensaje directo al expresidente Donald Trump en inglés improvisado. Su frase —“Not crazy war, yes peace”— buscó ser una súplica de calma en un contexto en que las tensiones entre Caracas y Washington vuelven a crecer.
Con tono enérgico, el líder venezolano pidió evitar una guerra “de los locos” y apeló al diálogo. Aunque su mensaje generó burlas por su pronunciación, también fue interpretado como un intento desesperado por desescalar una crisis que amenaza con tornarse regional.
El contexto: operaciones militares de EE.UU. en el Caribe
Las declaraciones de Maduro se produjeron mientras Estados Unidos intensificaba sus operaciones militares antinarcóticos en el Caribe y el Pacífico. Según fuentes del Pentágono, los bombardeos han dejado decenas de muertos en presuntas embarcaciones ligadas al narcotráfico.
Trump, por su parte, habría autorizado a la CIA a realizar nuevas operaciones encubiertas en Venezuela, lo que incrementó la tensión diplomática. En respuesta, Maduro ordenó el despliegue de más tropas y ejercicios militares en cinco estados venezolanos.
El mandatario bolivariano asegura que su país es víctima de una “campaña imperial” y acusa a Washington de violar la soberanía nacional. Su respuesta fue inmediata: movilización, entrenamiento militar y un llamado a la “resistencia popular” en caso de invasión.
“Lenguaje tarzaniano”: entre la burla y la tensión diplomática
Maduro reconoció en tono humorístico que su inglés era “tarzaniano”, comparando su intento con el personaje de la jungla. Sin embargo, el gesto no fue tomado a la ligera.
Para algunos analistas, su mensaje buscó mostrarse conciliador ante una posible ofensiva estadounidense; para otros, fue una maniobra mediática para reforzar su narrativa antiimperialista frente al pueblo venezolano.
Mientras tanto, el presidente norteamericano insistió en su política de presión máxima, y advirtió sobre “acciones directas” contra objetivos vinculados al narcotráfico. La posibilidad de una operación terrestre —aunque sin país confirmado— elevó el nivel de alerta en América Latina.
Venezuela se prepara para resistir
Maduro convocó a una “huelga general revolucionaria” en caso de una incursión extranjera. Según sus palabras, la clase obrera y las milicias bolivarianas serían el “escudo” del país frente a cualquier ataque.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, confirmó que Venezuela “consolida su poder militar” ante la amenaza estadounidense. La estrategia del gobierno combina movilización territorial, ejercicios simultáneos y propaganda patriótica para reforzar la unidad nacional.
Mientras tanto, Estados Unidos continúa con maniobras navales junto a Trinidad y Tobago, en una señal clara de fuerza frente a las costas venezolanas.
¿Guerra o propaganda? La delgada línea en el Caribe
El intercambio de mensajes entre Maduro y Trump refleja la fragilidad de la región. Las operaciones antinarcóticos sirven de telón de fondo para un pulso geopolítico en el que ambos gobiernos buscan mostrar poder y legitimidad.
La frase improvisada de Maduro en inglés tarzaniano resume una paradoja: entre el humor y la desesperación, Venezuela intenta evitar una guerra que podría tener consecuencias devastadoras.
