“La puerta voló”: La historia de los sobrevivientes de Beersheba

“La puerta voló”: La historia de los sobrevivientes de Beersheba
“La puerta voló”: La historia de los sobrevivientes de Beersheba

No son cifras, son personas. Conoce el testimonio de la familia que se salvó por segundos del misil iraní en Beersheba. Una historia de terror, pérdida y resiliencia.

Oyeron la sirena. Corrieron al cuarto de seguridad. Segundos después, un misil iraní destruyó su hogar, matando a sus vecinos. Esta es la crónica íntima de la familia Shifrin, el rostro humano de la tregua rota que ensangrentó Beersheba.

Victoria Shifrin no recuerda haber corrido tan rápido en su vida. El sonido agudo y penetrante de la sirena antiaérea la sacó de un sueño ligero justo antes del amanecer. En un movimiento casi instintivo, agarró a sus dos hijos pequeños y los empujó hacia el mamad, la habitación de seguridad reforzada con hormigón que es una característica sombría pero vital en los hogares israelíes.

Cerraron la pesada puerta de acero. Segundos después, el universo explotó.

«Escuchamos una explosión inmensa, como nada que hubiera oído antes. Todo el edificio tembló», relató Victoria a Channel 12, con la voz aún quebrada y el rostro cubierto de polvo. «Y luego, la puerta del refugio… simplemente se vino abajo».

La historia de la familia Shifrin es la historia del ataque con misiles que esta madrugada mató a cuatro de sus vecinos, destruyó su edificio en Beersheba y convirtió la promesa de un alto al fuego en una pesadilla de escombros y sirenas.

El Amanecer que Nunca Llegó

El misil balístico iraní impactó el complejo residencial poco antes de las 6:00 a.m.. Para los residentes, la noche había transcurrido con una mezcla de ansiedad y esperanza. El anuncio de una tregua mediada por Estados Unidos había ofrecido un resquicio de alivio tras 12 días de conflicto.

«Nos fuimos a dormir pensando que quizás, solo quizás, tendríamos un día tranquilo», cuenta otro residente del barrio, que pidió no ser identificado. «Luego la sirena te despierta y sabes que la pesadilla no ha terminado. Es peor».

Cuando Victoria y su familia lograron salir de los restos de su cuarto seguro, se encontraron con el apocalipsis. El resto de su apartamento había desaparecido. Las paredes exteriores se habían derrumbado, revelando una vista macabra de los pisos superiores e inferiores. Afuera, la calle estaba cubierta de vidrios rotos, hormigón pulverizado y los restos calcinados de varios coches.

«Todo se vino abajo. Pero el daño en el alma, en el corazón, duele mucho más. ¿Cómo les explico esto a mis hijos? ¿Cómo les digo que estamos a salvo si nuestra casa ya no existe?». – Testimonio de un sobreviviente de un ataque similar.

La Búsqueda Desesperada entre los Escombros

Cientos de trabajadores de emergencia, bomberos y soldados de la unidad de rescate de las FDI descendieron sobre la escena. Durante horas, buscaron sobrevivientes entre las ruinas del edificio de varios pisos.

 * Cuatro cuerpos recuperados: Los servicios de emergencia confirmaron la muerte de cuatro personas, todos civiles, encontrados en los restos de un apartamento en el piso superior.

 * Ocho heridos: Al menos ocho personas más fueron tratadas por heridas de diversa consideración, desde cortes por metralla hasta ataques de pánico severos.

 * Evacuación masiva: Edificios adyacentes fueron evacuados por temor a un colapso estructural.

Las imágenes captadas por drones de los medios locales son desoladoras: un enorme agujero en el costado del edificio, como una herida abierta, con los restos de vidas cotidianas —un sofá, un cuadro en la pared, un juguete de niño— expuestos al cielo.

La Guerra Deja de Ser Geopolítica

Para familias como los Shifrin, la guerra ha dejado de ser un titular de noticias sobre Irán, Israel o Donald Trump. Se ha convertido en el olor a quemado, en el polvo que se pega a la garganta, en la visión de la cuna de tu hijo cubierta de escombros.

El presidente israelí, Isaac Herzog, visitó el lugar y declaró que fue un «misil lanzado para asesinar civiles». Para los que vivieron para contarlo, fue mucho más simple y aterrador: fue el sonido del universo rompiéndose mientras se aferraban a sus seres queridos en un cuarto oscuro, rezando para que las paredes aguantaran.

La historia de Beersheba es un microcosmos del conflicto: una frágil esperanza de paz, destrozada en un instante por la violencia, dejando atrás solo preguntas, dolor y el miedo a la noche que vendrá.

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