La ‘hipermasculinidad’ en la campaña de Trump y su impacto en los votantes

La ‘hipermasculinidad’ en la campaña de Trump

Hipermasculinidad y estrategia: ¿Cómo Trump ganó el voto masculino en 2024?

La reciente campaña de Donald Trump para su regreso a la presidencia de los Estados Unidos ha generado un impacto único, pues ha sido un ejercicio en el que la “hipermasculinidad” se convirtió en un elemento clave para conectar con votantes masculinos. En una contienda marcada por la caída de la protección federal al derecho al aborto y la posibilidad de una presidenta mujer, Trump tomó el riesgo de enfocarse en los estereotipos de género, los podcasts y una masculinidad sin complejos, y el resultado ha sido contundente. Esta estrategia no solo funcionó; parece haber redefinido cómo los hombres jóvenes y latinos perciben el liderazgo en tiempos de cambio cultural.

La campaña de Trump: hipermasculinidad en el escenario político

Durante la Convención Nacional Republicana, la aparición de Donald Trump junto al tema musical de James Brown “It’s a Man’s Man’s Man’s World” fue más que simbólica. Trump entró acompañado del luchador Hulk Hogan, quien saludó a la audiencia al estilo “macho” y se rasgó la camisa. Esta entrada teatral fue solo el comienzo de una serie de mensajes que buscaban posicionar a Trump como el candidato “masculino” y “protector” frente a una Kamala Harris que, en sus spots, era retratada como alguien “más preocupada por derechos transgénero que por la población en general”.

El efecto de esta narrativa, a todas luces bien planeada, fue deslumbrante. La campaña de Trump hizo un uso extensivo de entrevistas en podcasts con gran audiencia masculina, particularmente el de Joe Rogan, que se ha consolidado como una plataforma influyente para los hombres jóvenes de tendencia conservadora. La entrevista de Trump con Rogan alcanzó 49 millones de vistas en YouTube, seguida de la de JD Vance, su compañero de fórmula, con 16 millones. Rogan, quien al inicio no había manifestado apoyo explícito, terminó respaldando la candidatura de Trump la noche anterior a la elección.

Una elección marcada por la polarización de género

En esta contienda se jugaban temas fundamentales para las mujeres en Estados Unidos, como la protección federal al derecho al aborto. Sin embargo, al final, la diferencia la marcó el voto masculino. Más de la mitad de los hombres menores de 30 años votaron por Trump, mientras que el sector de mujeres votó principalmente por Harris, aunque en menor porcentaje que el que Biden recibió en 2020. Incluso, las mujeres blancas, en su mayoría, se inclinaron por Trump. Los datos revelan que mientras el 54% de las mujeres negras votaron por Harris, el 54% de los hombres latinos respaldaron a Trump.

Este cambio de apoyo latino a los republicanos representa una transformación que podría tener consecuencias duraderas. En 2020, el 59% de los hombres latinos votaron por Biden, mientras que solo el 36% lo hizo por Trump. Ahora, Trump logró revertir esos números, reflejando cómo su campaña orientada a valores de masculinidad y fortaleza resonó en estos grupos.

Un mensaje de fuerza que trasciende fronteras

La narrativa de Trump fue cuidadosamente construida en torno a un mensaje de protección, seguridad y fuerza, atributos tradicionalmente asociados con la masculinidad. Su mensaje de “hacer que Estados Unidos sea seguro” apeló a una gran parte de la población que vio en él a un líder dispuesto a enfrentarse a cualquier tipo de cambio percibido como una amenaza. En un ambiente donde temas como la igualdad de género y los derechos de la comunidad LGBTQ+ se encuentran en la agenda, Trump fue capaz de conectar con sectores que sienten que estos cambios los dejan de lado.

Las implicaciones para el futuro: ¿Adiós a las candidatas mujeres?

La derrota de Kamala Harris, a pesar de su histórica candidatura, podría impactar en la decisión de ambos partidos de postular a una mujer a la presidencia en el corto plazo. Las estadísticas han dejado en claro que Trump no solo superó el voto femenino, sino que consolidó el voto masculino de manera abrumadora. Su estrategia de centrarse en el estereotipo de “fuerza masculina” demostró ser una fórmula ganadora y abre la puerta para que otras campañas políticas exploren el uso de narrativas de género en futuros procesos.

La pregunta de la austeridad y la congruencia en México

En otro contexto, en México, un tema paralelo se desata en torno a la incongruencia de la austeridad. Mientras el actual presidente Andrés Manuel López Obrador eliminó las pensiones y la protección para sus antecesores, el mismo ha asegurado una pensión y una seguridad robusta proporcionada por la Sedena en su residencia de Palenque. Este doble estándar ha levantado críticas por la falta de congruencia, y expone el desafío de sostener la austeridad como una política pública ética cuando el mismo líder la aplica de manera parcial.

¿Hipermasculinidad o política de contenido?

La reciente campaña de Trump deja un mensaje claro sobre cómo el manejo de ciertos valores y atributos puede influir de manera significativa en los votantes. En un entorno donde los derechos civiles y las demandas de igualdad avanzan, la reafirmación de ciertos estereotipos ha demostrado ser una estrategia efectiva y con amplio respaldo. Resta por ver si esta nueva “era de hipermasculinidad” en política será algo que otros candidatos busquen replicar en futuros procesos.

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