La noche del 30 de abril de 2025 será recordada como una de las más aterradoras para Jerusalén. A medida que las llamas avanzaban, los ciudadanos veían cómo el fuego devoraba árboles, colinas y esperanza. Pero también fue una noche de valentía, solidaridad y resistencia.
Todo comenzó a lo largo de la autopista entre Jerusalén y Tel Aviv, un corredor clave del país que pronto se volvió intransitable. Las llamas, impulsadas por fuertes vientos, obligaron a evacuar comunidades enteras. El humo, espeso como la incertidumbre, cubría el cielo.
“Fue como una película apocalíptica”, relató Ahmad Ibrahim, un residente de Abu Ghosh que, junto a sus vecinos, usó mangueras caseras para detener el fuego que amenazaba sus hogares. En Jerusalén, las autoridades temían lo peor: que el fuego llegara a la ciudad santa.
Bomberos, ejército y vecinos: una lucha coordinada contra el desastre
Más de 163 equipos de tierra, 12 aviones, helicópteros de apoyo internacional y vehículos del ejército trabajaron sin descanso. También llegaron refuerzos de Croacia, Francia, Italia, Rumania y España. Chipre y Serbia sumaron helicópteros para combatir el avance de las llamas.
El primer ministro Benjamin Netanyahu declaró la situación como “emergencia nacional”. La policía cerró rutas clave y las celebraciones del Día de la Independencia fueron canceladas.
“No estaban preparados”, dijo Yuval Aharoni, uno de los evacuados. Y aunque las críticas no tardaron en llegar, también lo hizo la cooperación ciudadana. Jóvenes y ancianos, civiles y uniformados, todos se unieron para salvar sus comunidades.
Reapertura de rutas y regreso a casa: una ciudad que respira
El jueves, las autoridades confirmaron que el incendio estaba “mayormente controlado”. Las rutas principales fueron reabiertas y los desplazados de Mavo Horon pudieron volver a sus hogares.
Sin embargo, la amenaza no ha terminado. Los fuertes vientos pueden reavivar las brasas, y aún persiste el temor de que algunos focos fueran provocados. Se han detenido a 18 sospechosos, según confirmó Netanyahu.
Mientras tanto, la agencia de rescate Magen David Adom informó que 23 personas resultaron heridas, la mayoría por inhalación de humo. Diecisiete bomberos también sufrieron lesiones durante las labores.
Una advertencia global: el cambio climático y los incendios extremos
Aunque los incendios forestales no son comunes en esta época del año en Israel, su frecuencia está aumentando. El fenómeno no solo afecta al país, sino que forma parte de una tendencia global vinculada al cambio climático, que vuelve más agresivos estos fenómenos.Jerusalén ha superado esta prueba, pero el costo ha sido alto: 13,000 hectáreas calcinadas, miles de personas desplazadas y una ciudad en vilo. La pregunta ahora es si el país se preparará mejor para lo que parece ser un futuro de más incendios, más extremos.
Síguenos en nuestro perfil de X La Verdad Noticias y mantente al tanto de las noticias más importantes del día.
