El gobierno de Israel lanzó un fuerte reclamo contra la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC), organismo respaldado por la ONU, que recientemente declaró la existencia de hambruna en la Franja de Gaza. Según Eden Bar Tal, director general del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí, el informe contiene “falsedades” y está influenciado por intereses políticos.
La acusación de politización
Bar Tal aseguró que la IPC actúa como una entidad “politizada” y que sus conclusiones favorecen a Hamas, organización que Israel responsabiliza por la guerra que estalló en 2023. “Israel exige que la IPC se retracte inmediatamente de su informe con falsedades”, expresó el funcionario, advirtiendo que, de no hacerlo, presentarán pruebas de irregularidades ante los países donantes que financian el organismo.
La declaración de hambruna en Gaza
El informe de la IPC señaló que alrededor de 500 mil personas en la gobernación de Gaza sufren hambruna y que la crisis alimentaria podría expandirse en septiembre hacia Deir el Balah y Jan Yunis, afectando a dos tercios del territorio. La ONU respaldó el estudio, responsabilizando a las restricciones israelíes a la ayuda humanitaria como principal causa de la emergencia.
La respuesta de Israel
El primer ministro Benjamin Netanyahu calificó el informe de la IPC como una “mentira descarada”. En la misma línea, el COGAT, órgano militar israelí encargado de los asuntos civiles palestinos, rechazó las cifras alegando que fueron elaboradas con “datos parciales y fuentes poco fiables”.
La defensa de la ONU y del Programa Mundial de Alimentos
Frente a estas acusaciones, Jean-Martin Bauer, director de análisis de seguridad alimentaria del Programa Mundial de Alimentos (PMA), defendió la metodología de la IPC, asegurando que representa el estándar internacional en la medición de crisis alimentarias.
Una disputa que aumenta la tensión internacional
La controversia por el informe refleja la creciente tensión entre Israel y los organismos internacionales en medio de una guerra que lleva casi dos años. Mientras la ONU y la comunidad internacional advierten sobre una catástrofe humanitaria, Israel insiste en que se trata de una narrativa distorsionada que ignora el papel de Hamas en la crisis.
