El conflicto en Siria ha estado marcado por intervenciones internacionales, alianzas cambiantes y un panorama geopolítico que parece más confuso que nunca. En medio de la guerra civil siria, la figura de Bashar al-Assad ha sido clave, pero en los últimos meses, el presidente sirio ha visto cómo su poder se desplomaba, afectado por una serie de factores.
Recientemente, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró que las acciones de Israel contra Irán y Hezbolá fueron determinantes en la caída de Assad. ¿Realmente fue así o es una interpretación conveniente para Israel? Analizamos las implicaciones de estas declaraciones y el contexto histórico que rodea al conflicto sirio.
Netanyahu y su afirmación sobre la caída de al-Assad
Benjamín Netanyahu, bajo creciente presión interna debido a los rehenes en Gaza y una serie de juicios por corrupción, hizo una declaración sorprendente el pasado domingo: la caída de Bashar al-Assad en Siria fue una consecuencia directa de las acciones militares de Israel, especialmente en lo que respecta a su lucha contra Irán y Hezbolá. Según Netanyahu, estas operaciones debilitaban los apoyos clave del régimen sirio, lo que a su vez, facilitó el desenlace en el país árabe.
Para Netanyahu, la lógica es simple: al atacar las bases de operaciones de Irán y Hezbolá en Siria, Israel contribuyó a desestabilizar las fuerzas que mantenían en pie el régimen de Assad. «La caída de Assad fue resultado directo de los golpes que le hemos infligido a Irán y Hezbolá», afirmó Netanyahu.
Sin embargo, muchos analistas en Israel y en el extranjero han señalado que, aunque las acciones de Israel ciertamente jugaron un papel en la situación, no fue una estrategia calculada para derrocar al régimen sirio. Más bien, la caída de Assad fue el resultado de una combinación de factores, con las intervenciones israelíes siendo solo una parte del rompecabezas.
El análisis de expertos: ¿Israel tuvo un rol decisivo?
Danny Citrinowicz, investigador del Instituto para los Estudios de Seguridad Nacional en Tel Aviv, indicó que aunque las acciones de Israel, como los ataques a las posiciones de Hezbolá y otras operaciones, sin duda afectaron la estabilidad del régimen sirio, la caída de Assad fue una consecuencia no intencional. Citrinowicz explicó que Israel no tenía una estrategia diseñada específicamente para derrocar al presidente sirio, sino que las acciones israelíes se enmarcaban en una política más amplia de debilitar a Irán y sus aliados en la región.
Por otro lado, Aviv Oreg, exoficial de inteligencia israelí y analista del Centro Meir Amit, destacó que las intervenciones de Israel en Siria fueron un «enorme éxito militar», especialmente después del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, que cambió la dinámica regional. Sin embargo, Oreg también señaló que Netanyahu no podía haber anticipado las consecuencias de sus decisiones. En retrospectiva, podría decirse que las acciones de Israel fueron un «golpe de suerte» para los rebeldes sirios.
La influencia de Rusia y otros factores clave en la caída de Assad
Mientras Israel asegura que su lucha contra Hezbolá fue decisiva para la caída de Assad, otros analistas sostienen que el papel de Rusia también debe ser considerado. La intervención rusa en Siria, que comenzó en 2015, fue clave para mantener en el poder al régimen de Assad durante los primeros años del conflicto. Sin embargo, la creciente presión interna sobre Rusia debido a la guerra en Ucrania ha limitado su capacidad para influir en la situación siria.
Didier Billion, analista del centro de estudios IRIS, en París, señaló que, en realidad, Israel parecía más interesado en evitar que grupos islamistas o yihadistas tomaran el poder en Siria, por lo que prefería que Assad siguiera en el poder. Pero la inestabilidad regional, el debilitamiento de Hezbolá y la intensificación de las ofensivas de los rebeldes finalmente erosionaron las bases de poder de Assad.
Los Altos del Golán y la intervención israelí
El reciente despliegue de tropas israelíes en los Altos del Golán, territorio disputado con Siria, ha elevado las tensiones aún más. Netanyahu ordenó al ejército israelí que tomara control de una zona de amortiguamiento en los Altos del Golán, después de la caída del régimen de Assad, una decisión que fue criticada por Jordania como «una agresión». Este territorio, que Israel ocupó durante la guerra de 1967 y anexó en 1981, sigue siendo un punto de fricción en las relaciones internacionales.
El ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Saar, explicó que esta medida es «temporal» y responde a razones de seguridad, pero la comunidad internacional, incluida Jordania, lo ha condenado como una violación del derecho internacional.
Conclusión: La caída de Assad, un proceso complejo
Si bien Netanyahu tiene razón al señalar que las acciones de Israel afectaron la capacidad de Assad para mantenerse en el poder, la realidad es mucho más compleja. La caída de Bashar al-Assad es el resultado de una combinación de factores internos y externos, incluyendo el debilitamiento de sus aliados clave, el cambio de enfoque de Rusia y las ofensivas de los rebeldes sirios. Las acciones israelíes, si bien contribuyeron a este proceso, no fueron la causa principal del derrumbe del régimen.
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