La Organización para la Energía Atómica de Irán (OEAI) anunció este domingo un ambicioso plan para construir ocho nuevas plantas nucleares en colaboración con Rusia, como parte de una estrategia para reconstruir su infraestructura energética tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel ocurridos durante el verano.
El anuncio marca un nuevo capítulo en la cooperación nuclear entre ambos países y refuerza la determinación de Teherán de mantener su programa atómico pese a las sanciones internacionales.
Bushehr, el epicentro del proyecto nuclear iraní
El director general de la OEAI, Mohamed Eslami, detalló que cuatro de las nuevas plantas se levantarán en la provincia de Bushehr, una zona estratégica que fue blanco de los recientes ataques aéreos.
Las otras cuatro plantas se construirán en ubicaciones que serán anunciadas próximamente, aunque se anticipa que estarán en regiones con necesidades energéticas específicas.
Eslami explicó que el objetivo de esta expansión es garantizar el suministro eléctrico a zonas remotas del país, particularmente en las costas del norte, donde ya avanza la construcción de una instalación nuclear en la provincia de Golestán.
Según la agencia semioficial Tasnim, este plan permitirá a Irán alcanzar una capacidad de generación de 20,000 megavatios de electricidad a partir de energía nuclear.
Pezeshkian promete reconstrucción total tras los ataques
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, calificó el proyecto como una prioridad nacional y aseguró que contará con todos los recursos del Gobierno para reconstruir las plantas afectadas por los bombardeos de julio.
“Nuestro objetivo es restablecer la infraestructura energética de Irán con tecnología avanzada y cooperación internacional. Este proyecto es símbolo de resistencia y progreso”, declaró Pezeshkian.
El mandatario insistió en que el programa nuclear iraní tiene fines exclusivamente civiles, desmintiendo nuevamente las acusaciones occidentales sobre el supuesto desarrollo de armas nucleares.
“No buscamos fabricar bombas atómicas. Las acusaciones de Occidente son una mentira destinada a frenar el avance científico de nuestra nación”, afirmó.
El acuerdo refuerza la alianza estratégica entre Teherán y Moscú, que en los últimos meses han intensificado su cooperación tecnológica y militar frente a la presión internacional.
Rusia, que ya participa en la operación de la planta de Bushehr, desempeñará un papel clave en el diseño, suministro de materiales y entrenamiento técnico del personal iraní.
