En un cambio significativo de su postura diplomática, India ha instado a China a buscar una «solución permanente» para su prolongada disputa fronteriza, una nueva retórica que señala un endurecimiento en la estrategia de Nueva Delhi frente a Pekín.
Un cambio sutil pero profundo en el lenguaje diplomático amenaza con alterar el delicado equilibrio de poder entre dos gigantes nucleares. Durante una reunión clave con su homólogo chino, Dong Jun, el Ministro de Defensa de la India, Rajnath Singh, utilizó una frase que ha resonado en las cancillerías de toda Asia: la necesidad de una «solución permanente» para la disputa fronteriza en el Himalaya.
Por qué la frase «solución permanente» es un punto de inflexión
Durante años, la diplomacia entre India y China se ha centrado en gestionar la tensión y mantener la paz a lo largo de la Línea de Control Actual (LAC), una frontera de 3,800 km en gran parte sin demarcar. La retórica habitual se centraba en buscar una «resolución temprana» o «gestionar las diferencias».
El llamado a una «solución permanente» es un cambio de paradigma. Implica que India ya no se conforma con el statu quo de patrullajes y desescaladas temporales. Ahora, sobre la mesa está la exigencia de una demarcación fronteriza definitiva, un proceso que abordaría la raíz de un conflicto que ha persistido durante décadas y que tuvo su punto más álgido en el enfrentamiento mortal del Valle de Galwan en 2020, donde murieron 20 soldados indios y cuatro chinos.
Este giro estratégico de Nueva Delhi no es casual. Ocurre tras cuatro años de un intenso despliegue militar por parte de ambas naciones en la región, un periodo en el que India ha reforzado sus posiciones y ha buscado un realineamiento global. El cambio de lenguaje sugiere que el gobierno indio siente que ahora opera desde una posición de mayor fortaleza, pasando de una estrategia reactiva de contención a una proactiva que busca forzar una resolución definitiva.
«Déficit de confianza» y una hoja de ruta estructurada
Además de la demanda principal, el ministro Singh enfatizó la necesidad de abordar el «déficit de confianza» generado por el choque de 2020. Subrayó la importancia de seguir una «hoja de ruta estructurada» para avanzar en cuatro frentes clave :
- Desenganche: Retirada de tropas de los puntos de fricción.
- Desescalada: Reducción de la presencia militar general en la región fronteriza.
- Gestión de la frontera: Acuerdos para prevenir futuros enfrentamientos.
- Delimitación final: El objetivo último de trazar una frontera mutuamente acordada.
La postura de Pekín: Aislar la frontera del resto de la relación
La respuesta de China, hasta ahora, se ha mantenido fiel a su postura tradicional. Pekín insiste en que la disputa fronteriza es solo un aspecto de la relación bilateral y no debe obstaculizar la cooperación en otras áreas. Argumentan que las diferencias deben ser «gestionadas adecuadamente» a través del diálogo hasta que se encuentre una solución, sin poner un plazo o una urgencia para una demarcación final.
Esta divergencia fundamental en el enfoque —India buscando una solución integral y permanente, y China abogando por compartimentar el problema— es el núcleo del estancamiento actual.
La nueva y más asertiva postura de la India indica que ya no está dispuesta a permitir que la disputa fronteriza siga siendo un conflicto congelado. Al cambiar los términos del debate, Nueva Delhi está elevando la presión sobre Pekín para que se involucre en negociaciones más fundamentales, un movimiento que inevitablemente aumenta las apuestas y tendrá consecuencias significativas para la estabilidad de toda la región.
