En una madrugada marcada por la tensión y los tambores de guerra, el grupo islamista Hamás lanzó una de sus advertencias más escalofriantes: si Israel decide avanzar con su ofensiva total sobre la Ciudad de Gaza, los rehenes israelíes que aún permanecen en su poder podrían ser «sacrificados».
La amenaza llega en un momento crítico, tras la aprobación del Gabinete de Seguridad del Gobierno de Israel al plan militar de Benjamin Netanyahu para ocupar el corazón del enclave palestino, un territorio densamente poblado donde viven más de un millón de personas.
En un comunicado oficial difundido en sus redes, Hamás fue directo: “Netanyahu está dispuesto a sacrificar a su propia gente con tal de completar su plan. El mundo debe saber que cualquier intento de ocupar Gaza significará un nuevo crimen de guerra, y los rehenes no saldrán con vida”.
El plan de Israel: tomar Gaza y evacuar civiles
Horas antes de la advertencia, el gabinete de guerra israelí aprobó el despliegue de una ofensiva terrestre de gran escala en la Ciudad de Gaza. Según el comunicado del Gobierno, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se preparan para avanzar estratégicamente sobre esta zona, garantizando al mismo tiempo corredores humanitarios para evacuar a la población civil.
Israel ha insistido en que su objetivo es desmantelar completamente la infraestructura de Hamás, que considera una organización terrorista. Sin embargo, la densidad poblacional y la presencia de cientos de miles de personas inocentes han convertido esta operación en un dilema ético y militar de proporciones históricas.
¿Dónde están los rehenes? Un silencio que inquieta
Desde el ataque sorpresa de Hamás el 7 de octubre de 2024, más de 200 personas —entre civiles y soldados— han sido secuestradas y trasladadas a Gaza. A pesar de múltiples esfuerzos diplomáticos, negociaciones secretas y presiones internacionales, solo una fracción ha sido liberada.
La amenaza de Hamás no solo intensifica la presión sobre Netanyahu, sino que también envía un mensaje directo a las familias de los rehenes: el tiempo se agota.
Netanyahu: bajo fuego internacional y presión interna
El primer ministro israelí enfrenta uno de los momentos más críticos de su carrera política. Por un lado, debe responder a la opinión pública israelí, que exige acciones contundentes contra Hamás. Por otro, enfrenta una creciente presión de organismos internacionales y países aliados que piden contención, respeto al derecho internacional y garantías para los rehenes.
Además, organizaciones de derechos humanos han advertido que cualquier acción militar que ponga en peligro a civiles o a personas retenidas ilegalmente puede constituir un crimen de guerra.
Un conflicto con eco global
Las declaraciones de Hamás y la inminente ofensiva israelí han generado reacciones en cadena. Naciones Unidas ha convocado una sesión de emergencia, mientras que países como Egipto y Qatar intentan mediar a contrarreloj.
En redes sociales, las etiquetas #FreeTheHostages, #GazaUnderAttack y #NetanyahuCrimes se han vuelto tendencia mundial, reflejando la creciente polarización internacional.
¿Qué puede pasar ahora?
El escenario es de máxima tensión. Si Israel inicia la ofensiva y Hamás cumple su amenaza, el conflicto podría escalar a niveles sin precedentes. La comunidad internacional se encuentra ante una encrucijada: presionar para una salida diplomática o contemplar el avance de una tragedia anunciada.
Mientras tanto, las familias de los rehenes viven entre la esperanza y el terror, atrapadas en una guerra que no eligieron, pero que podría decidir su destino en cuestión de días.
