La investigación se centra en el móvil del ataque y posibles conexiones del detenido. Autoridades en Chicago colaboran con el FBI en pesquisas sobre el agresor
La investigación sobre el mortal tiroteo ocurrido anoche en las afueras del Capital Jewish Museum en Washington D.C., donde perdieron la vida dos funcionarios de la Embajada de Israel, Yaron Lischinsky y Sarah Milgrim, avanza rápidamente bajo la dirección del FBI y la policía local. Las primeras pesquisas apuntan a un «acto dirigido» y un posible crimen de odio, mientras el sospechoso, Elias Rodriguez, permanece bajo custodia y se investigan sus antecedentes y posibles motivaciones.
El FBI, en colaboración con la Policía Metropolitana de D.C., lidera una investigación que, según fuentes oficiales, se inclina hacia la hipótesis de un «ataque dirigido», con un fuerte componente de crimen de odio debido a las consignas pro-Palestina proferidas por el atacante durante su arresto.
El sospechoso y sus vínculos
Elias Rodriguez, de 30 años y residente de Chicago, fue detenido en el lugar de los hechos. En un desarrollo significativo durante las primeras horas del jueves 22 de mayo, la oficina del FBI en Chicago confirmó que está llevando a cabo «actividad policial autorizada por un tribunal» en una propiedad vinculada a Rodriguez en el vecindario de Albany Park. Esta acción sugiere que los investigadores están buscando evidencia que pueda arrojar luz sobre la planificación del ataque, sus motivaciones y si actuó solo o con cómplices.
Aunque se ha mencionado una breve asociación pasada de Rodriguez con el Partido por el Socialismo y la Liberación en 2017, la organización ha negado que sea un miembro actual. Las autoridades están revisando sus redes sociales y dispositivos electrónicos en busca de indicios de radicalización o conexiones con grupos extremistas.
Implicaciones federales y respuesta coordinada
Dada la naturaleza del crimen, que involucra a personal diplomático extranjero y tiene connotaciones de terrorismo y odio, se espera que el caso sea procesado a nivel federal. La respuesta coordinada entre las agencias locales y federales, incluyendo la colaboración entre las oficinas de Washington D.C. y Chicago del FBI, es estándar en incidentes de esta magnitud que podrían tener implicaciones para la seguridad nacional.
Las autoridades han reiterado que, por el momento, no existe una amenaza activa para la seguridad pública. Sin embargo, el incidente ha provocado una condena internacional unánime, siendo calificado por funcionarios israelíes y algunos estadounidenses como un acto de terrorismo antisemita.
Este evento pone de relieve el desafío constante que enfrentan las fuerzas del orden para prevenir ataques de individuos que podrían haber sido radicalizados, incluso si no tienen un historial delictivo extenso o no forman parte de células terroristas conocidas. La aparente premeditación del atacante, evidenciada por informes de que merodeaba la zona antes del tiroteo , será un elemento clave en la investigación para determinar el grado de planificación y si hubo fallos en la detección de señales de alerta.
El caso de Elias Rodriguez se convertirá, sin duda, en un punto de referencia en los debates sobre extremismo doméstico, la influencia de conflictos internacionales en la seguridad interna de Estados Unidos y la efectividad de las estrategias actuales para prevenir crímenes de odio y terrorismo. Las conclusiones de la investigación del FBI serán cruciales para entender la génesis de este ataque y para informar futuras políticas de seguridad.
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