El expresidente de Bolivia, Evo Morales, ha levantado la voz en contra de la confiscación de un avión venezolano en República Dominicana, a cargo del gobierno de Estados Unidos. A través de su cuenta en X, Morales tildó este acto de “robo” y denunció una violación “descarada” del derecho internacional. Este incidente ha escalado las tensiones entre los dos países, con Morales y el gobierno boliviano expresando su solidaridad con Venezuela frente a lo que consideran una nueva agresión por parte de Washington.

La confiscación del avión y el conflicto internacional

El jueves 8 de febrero, las autoridades estadounidenses incautaron un avión Dassault Falcon 2000EX, de propiedad de la empresa estatal venezolana Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa). Este avión se encontraba estacionado en un hangar del aeropuerto de Santo Domingo, República Dominicana, cuando fue confiscado por las autoridades estadounidenses. Según informes, la aeronave fue usada para “evadir las sanciones” de Estados Unidos y como parte de operaciones relacionadas con el lavado de dinero. Las autoridades dominicanas entregaron la aeronave al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien visitó el país en ese momento.

Para el gobierno estadounidense, esta confiscación responde a las leyes de control de exportaciones y las sanciones impuestas a Venezuela. Según el Departamento de Justicia de EE. UU., el avión había sido adquirido en 2017 por Pdvsa y fue revisado y mantenido con piezas de origen estadounidense, lo que habría violado las sanciones de exportación de Estados Unidos.

Reacciones de Evo Morales y el respaldo a Venezuela

Evo Morales no tardó en reaccionar a este evento, condenando lo que llamó un «descarado robo» y expresando su apoyo al pueblo y al gobierno de Venezuela. Morales destacó la naturaleza ilegal del acto y defendió la soberanía de Venezuela, acusando a EE. UU. de actuar de manera unilateral e injustificada. “El gobierno de los EE. UU. comete este tipo de atropellos violando descaradamente el derecho internacional”, señaló Morales en su mensaje.

El expresidente boliviano subrayó que este tipo de agresiones no son aisladas, sino parte de una campaña constante de presión y hostilidad contra países que buscan mantener su independencia frente a las potencias extranjeras. En su mensaje, también extendió su solidaridad al gobierno venezolano, calificando este hecho como una nueva agresión contra la nación caribeña.

La respuesta de Estados Unidos y la justificación de la incautación

Por su parte, Marco Rubio, quien estuvo involucrado directamente en la entrega del avión confiscado, defendió la acción del gobierno estadounidense, argumentando que el avión había sido utilizado como una herramienta para eludir las sanciones impuestas por su país a Venezuela. Según Rubio, la aeronave había sido una de las múltiples utilizadas por la administración de Nicolás Maduro para “evadir” las restricciones económicas internacionales y facilitar el lavado de dinero a través de diversas operaciones.

Desde su perspectiva, la confiscación del avión fue una medida legítima para hacer cumplir las leyes de Estados Unidos, que buscan presionar al gobierno de Venezuela y frenar sus actividades ilícitas. No obstante, esta justificación no ha sido bien recibida por el gobierno venezolano ni por sus aliados, como el caso de Bolivia, que ven el acto como una violación de la soberanía y un ejemplo más de la injerencia estadounidense en los asuntos internos de otros países.

Impacto en la diplomacia internacional y las relaciones de Venezuela

El conflicto sobre la incautación del avión venezolano resalta una vez más las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, las cuales se han intensificado desde la imposición de sanciones internacionales a la nación suramericana. A pesar de los esfuerzos de Venezuela por diversificar sus relaciones internacionales, especialmente con países como Rusia, China y Bolivia, los enfrentamientos con Estados Unidos continúan afectando su estabilidad política y económica.

El acto de confiscación también pone en evidencia la dependencia de Venezuela de ciertas infraestructuras y servicios internacionales, a pesar de las restricciones impuestas por las sanciones. A través de este incidente, Estados Unidos refuerza su postura de no permitir que Venezuela eluda las sanciones, mientras que el gobierno venezolano sigue denunciando lo que considera agresiones y bloqueos injustificados.

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