El reciente uso de misiles de largo alcance por parte de Ucrania contra infraestructuras rusas marca un punto de inflexión en el conflicto entre Rusia y Occidente. La autorización de Joe Biden para suministrar armamento avanzado a Kiev, en plena transición política en Estados Unidos, no solo escaló la guerra, sino que abrió la posibilidad de un enfrentamiento nuclear.
Apenas una semana atrás, un conflicto nuclear parecía impensable. Sin embargo, el cambio de doctrina nuclear de Rusia, que ahora permite el uso de armas nucleares frente a ataques convencionales, ha encendido las alarmas a nivel mundial.
El nuevo rol de Estados Unidos: ¿Quién toma las decisiones?
La política exterior de Estados Unidos se encuentra en un momento de incertidumbre. Con un Joe Biden debilitado políticamente y la inminente llegada de Donald Trump, los movimientos estratégicos parecen diseñados para limitar las opciones del próximo presidente.
Los jóvenes votantes estadounidenses respaldaron la promesa de Trump de acabar con la guerra en Ucrania. Sin embargo, la reciente decisión de Biden podría forzar a la próxima administración a mantener el apoyo a Kiev, dejando a Trump sin margen para implementar su política aislacionista.
Rusia responde: la nueva doctrina nuclear de Putin
Rusia ha roto con décadas de estrategia disuasoria al eliminar la doctrina que limitaba el uso de armas nucleares solo a amenazas existenciales. Ahora, Moscú contempla el uso de estas armas frente a ataques convencionales.
La Duma, el Parlamento ruso, aprobó este cambio de inmediato, señalando un endurecimiento de su postura. Este movimiento refleja no solo el descontento del Kremlin con el apoyo occidental a Ucrania, sino también la desesperación por obtener una ventaja en el conflicto.
El tablero global: tensiones entre OTAN y aliados de Rusia
Mientras la OTAN intensifica su respaldo a Ucrania, países como Francia y Reino Unido han endurecido su retórica contra Moscú. Alemania, por su parte, sigue siendo cautelosa, mientras Europa se prepara para un invierno complicado con reservas limitadas de gas.
China observa con aparente neutralidad, mientras Corea del Norte se mantiene a la expectativa, esperando órdenes de Moscú o Beijing. En el tablero global, todos los actores mueven sus piezas con precaución, conscientes de que cualquier error puede ser fatal.
El impacto para México: más que un espectador
Aunque México no juega un papel directo en este conflicto, las repercusiones económicas y políticas podrían ser devastadoras. La presidenta Claudia Sheinbaum ha advertido sobre los costos incalculables que una escalada nuclear tendría para nuestro país.
La doctrina mexicana de no intervención y diálogo es un recordatorio de la importancia de soluciones pacíficas. Sin embargo, la falta de protagonismo internacional en los últimos años ha relegado a México al papel de observador, limitando su influencia en momentos críticos.
Un llamado urgente: eliminar las armas nucleares
El mundo está viviendo tiempos de tensión sin precedentes. La posibilidad de una guerra nuclear ya no es un escenario de ciencia ficción, sino una amenaza real. Líderes globales y ciudadanos deben reflexionar sobre la urgencia de eliminar completamente las armas nucleares.
Como dijo Sheinbaum: «La paz no es una utopía, es una necesidad para garantizar nuestra existencia misma.»
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