El conflicto en Yemen sigue escalando con una nueva ofensiva militar protagonizada por Estados Unidos, que ha llevado a cabo ataques aéreos contra objetivos hutíes en la capital, Saná, como parte de una estrategia para frenar las operaciones de los rebeldes apoyados por Irán. Estos ataques se realizaron el 30 y 31 de diciembre, y son considerados un paso más en los esfuerzos de Washington para proteger sus intereses en la región, que incluyen la defensa de los buques militares y comerciales que navegan por el Mar Rojo y el Golfo de Adén.
La importancia de los ataques de Estados Unidos en Yemen
Según el Comando Central de los Estados Unidos para Oriente Medio (Centcom), los ataques fueron dirigidos a varios sitios de mando y control hutíes, así como a instalaciones de producción y almacenamiento de misiles y drones, los cuales habían sido utilizados en operaciones contra navíos de guerra y buques comerciales. Esta ofensiva subraya la creciente preocupación de Washington sobre la amenaza que representan los hutíes, un grupo respaldado por Irán, en la seguridad marítima de la región.
Un testigo local en Saná, que prefirió mantenerse en el anonimato, relató que escuchó varios ataques aéreos en diferentes partes de la ciudad. Los ataques fueron precisos y destruyeron varios objetivos estratégicos, incluidos los sistemas de radares hutíes en la costa. En total, se destruyeron siete misiles de crucero y varios drones de ataque, lo que demuestra el alcance y la precisión de la ofensiva estadounidense.
El contexto del conflicto: Yemen, Irán y los hutíes
El conflicto en Yemen ha sido una de las guerras más largas y complejas de la región. Los hutíes, un grupo rebelde chií apoyado por Irán, han estado en guerra con las fuerzas del gobierno yemení desde 2014. A lo largo de estos años, los hutíes han atacado varios objetivos estratégicos, incluyendo barcos vinculados a Israel, Estados Unidos y el Reino Unido, especialmente en el Mar Rojo y el Golfo de Adén, lo que ha incrementado la tensión entre las potencias globales y la región.
Desde el inicio de la guerra en la Franja de Gaza en octubre de 2023, los hutíes han intensificado sus ataques, mostrando su solidaridad con los palestinos a través de misiles y drones dirigidos contra Israel. Esto ha provocado una mayor intervención de Estados Unidos en la región, que busca garantizar la seguridad de sus aliados y la libre navegación en esas aguas estratégicas.
La respuesta de los hutíes y la escalada del conflicto
A raíz de los ataques, el portavoz de los hutíes, Mohammed Abdulsalam, calificó la ofensiva estadounidense como una «agresión» y una «violación de la soberanía» de Yemen, un Estado independiente. Abdulsalam también criticó el apoyo de Estados Unidos a Israel, un país con el que los hutíes han tenido tensiones por la situación en Palestina.
Este intercambio de ataques ha empeorado aún más las relaciones en la región y ha aumentado la preocupación sobre las implicaciones internacionales del conflicto. Además, los hutíes también atacaron el aeropuerto de Saná el jueves, lo que muestra una intensificación de la ofensiva en diversas partes de Yemen.
La estrategia de Estados Unidos en el Medio Oriente
Los ataques de Centcom son parte de una estrategia más amplia para debilitar a los hutíes, que representan una amenaza no solo para Yemen, sino también para los intereses de Estados Unidos y sus aliados en la región. Además de proteger los barcos comerciales y navíos militares de la región, Estados Unidos busca frenar la influencia de Irán, cuyo apoyo a los hutíes ha sido un factor clave en la expansión de la guerra y en el aumento de los riesgos para la seguridad regional.
A pesar de la creciente violencia, el gobierno de Washington sigue comprometido con la protección de sus socios en la región, y su presencia militar en el Medio Oriente sigue siendo un factor disuasivo para otros actores estatales y no estatales que buscan desestabilizar la región.
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