Elecciones judiciales en Bolivia: lecciones clave para México en 2024

El sistema de elección judicial boliviano ofrece aprendizajes sobre transparencia, politización y participación ciudadana, esenciales para México en su proceso judicial próximo.

Bolivia y sus elecciones judiciales: ¿un modelo para México en 2024?

Con el debate abierto sobre la elección popular de jueces y magistrados en México, la experiencia de Bolivia, el único país en el mundo que somete sus cortes judiciales a votación, se vuelve un referente obligado. Su proceso de 2024 arroja aprendizajes importantes sobre participación ciudadana, transparencia y los retos de un sistema altamente politizado.

¿Cómo funciona el sistema judicial en Bolivia?

En Bolivia, la Constitución permite que la ciudadanía elija a integrantes de los principales tribunales, incluyendo:

  • Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP).
  • Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
  • Tribunal Agroambiental (TA).
  • Consejo de la Magistratura (CM).

El sistema es dual, ya que las candidaturas que llegan a la boleta son definidas previamente por el Congreso. A partir de esa lista, los votantes deciden. Sin embargo, el resto de jueces y magistrados se seleccionan a través de un sistema profesional de carrera.

Lecciones de los procesos anteriores: ¿éxito o fracaso?

Las elecciones de 2011 y 2017 estuvieron marcadas por problemas graves:

  1. Supermayorías en el Congreso: El partido en el poder impuso candidatos, elevando el riesgo de captura del Poder Judicial.
  2. Votos nulos y blancos: En ambos procesos, estas opciones duplicaron los votos válidos.
  3. Politización: Las decisiones judiciales, como la habilitación de Evo Morales para una nueva elección tras un referéndum en contra, generaron desconfianza.

¿Qué cambió en el proceso de 2024?

El último proceso boliviano logró avances notables:

  • Aumento de votos válidos: Por primera vez, el 64% de los votos fueron válidos, superando los blancos y nulos.
  • Participación histórica: Con una tasa del 82%, el interés ciudadano superó expectativas, incluso en un sistema con voto obligatorio.
  • Transparencia: Las comisiones legislativas permitieron la observación ciudadana y transmitieron sesiones en vivo.

Sin embargo, aún persisten retos.

Problemas persistentes en las elecciones judiciales

A pesar de los avances, la elección de 2024 en Bolivia destacó desafíos que México debe considerar:

  1. Politización extrema:
    • Los partidos enviaron mensajes a sus votantes indicando por quién votar, a pesar de que está prohibido.
    • Los conflictos internos en el partido mayoritario impidieron consensos, afectando la credibilidad del proceso.
  2. Mandatos prorrogados:
    • La elección no se realizó en tiempo, lo que provocó que los jueces de 2017 siguieran en funciones con mandatos extendidos.
    • Cinco departamentos no pudieron elegir a sus autoridades judiciales debido a anulaciones del Tribunal Constitucional.
  3. Falta de información:
    • Hubo poco tiempo y recursos para informar a la ciudadanía sobre las funciones de las autoridades a elegir y las propuestas de los candidatos.

¿Qué puede aprender México?

Si México implementa un sistema similar, deberá atender estos puntos clave:

  • Garantizar la transparencia: La transmisión pública y la participación de observadores son esenciales, pero insuficientes sin un sistema independiente de selección de candidatos.
  • Evitar la politización: Un comité asesor compuesto por juristas independientes podría limitar la influencia partidista, como sugirió la OEA para Bolivia.
  • Invertir en educación cívica: Explicar claramente las funciones judiciales y los méritos de los candidatos fomentará una participación informada.
  • Respetar los tiempos electorales: Evitar retrasos en las convocatorias es crucial para no afectar la legitimidad del proceso.

Bolivia como espejo de desafíos y oportunidades

El modelo boliviano demuestra que es posible someter a votación popular la elección de autoridades judiciales, pero no sin enfrentar desafíos significativos. Para México, esta experiencia puede ser un mapa de ruta hacia un proceso más participativo y transparente, pero requiere ajustes clave para evitar los problemas de politización y desinformación.

En el camino hacia una justicia más democrática, las lecciones de Bolivia son un recordatorio de que, aunque el cambio es posible, solo será efectivo si está acompañado de planeación, educación y compromiso político.

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