Un centenar de organizaciones y miles de ciudadanos han tomado las calles de Madrid para exigir la protección estricta del lobo ibérico. La manifestación desafía una reciente medida del Congreso que, según los ecologistas, ignora la ciencia y viola la normativa de la UE.
Madrid Aúlla: Una Manifestación por la Supervivencia
El corazón de Madrid ha resonado este fin de semana con un aullido colectivo por la supervivencia del lobo ibérico. Miles de personas, convocadas por más de un centenar de organizaciones científicas, ecologistas y colectivos ciudadanos, marcharon desde la estación de Atocha para exigir al Gobierno un cambio radical en sus políticas de conservación. La manifestación es la respuesta contundente de la sociedad civil a la reciente decisión del Congreso de los Diputados de desproteger a la especie al norte del río Duero, una medida que permite su caza en la zona donde habita el 90% de la población de lobos de España.
Bajo lemas como «Lobo vivo, lobo protegido», los manifestantes han expresado su rechazo a lo que consideran un «retroceso legislativo» que ignora la evidencia científica y cede a las presiones de los lobbies de la caza y la ganadería. La protesta no solo busca revertir esta decisión, sino también elevar el debate sobre el modelo de coexistencia entre la vida salvaje y las actividades humanas en el siglo XXI.
El Argumento Científico y Legal: ¿Por qué Proteger al Lobo?
Los defensores del lobo basan sus reclamaciones en dos pilares fundamentales: la ciencia y la legalidad europea. Desde el punto de vista científico, argumentan que el lobo ibérico no es una alimaña, sino una especie clave para la salud de los ecosistemas. Actúa como un «sanitario natural», controlando las poblaciones de grandes herbívoros como ciervos y jabalíes, lo que a su vez previene la sobreexplotación de la vegetación y ayuda a controlar la propagación de enfermedades que pueden afectar al ganado e incluso a los humanos (zoonosis).
Desde la perspectiva legal, las organizaciones ecologistas sostienen que la desprotección del lobo contraviene directamente la normativa de la Unión Europea, en concreto la Directiva Hábitats, así como sentencias recientes del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE). Esta legislación obliga a los estados miembros a garantizar un «estado de conservación favorable» para la especie, algo que, según ellos, es incompatible con permitir su caza generalizada.
«Hay que apostar por la coexistencia. Un lobo vivo vale mucho más que uno muerto», ha declarado un portavoz de la organización WWF, resumiendo el sentir de los manifestantes y la apuesta por un modelo de gestión basado en el conocimiento y no en la persecución.
El Conflicto con el Mundo Rural: La Visión de los Ganaderos
La noticia no estaría completa sin presentar, de forma objetiva, la otra cara del conflicto: la difícil relación del lobo con la ganadería extensiva. Los ganaderos de las zonas loberas denuncian los ataques recurrentes a sus rebaños y las importantes pérdidas económicas que estos suponen. Para ellos, el debate no es una cuestión de ecología abstracta, sino de supervivencia económica.
Sin embargo, el debate sobre la coexistencia es más complejo que una simple dicotomía «lobos vs. ganaderos». Los propios documentos de trabajo de la Unión Europea proponen una serie de medidas para mitigar el conflicto, tales como:
* Fomentar la contratación de pastores profesionales.
* Facilitar el acceso a perros mastines y otras razas guardianas de ganado.
* Establecer un sistema justo, unificado y ágil de compensaciones por los daños sufridos.
Estas propuestas sugieren que la solución no pasa por el exterminio, sino por una gestión activa y financiada de la coexistencia.
Un Debate Europeo con Epicentro en España
La manifestación de Madrid es el reflejo local de una batalla que se libra en toda Europa. La propia Comisión Europea ha propuesto recientemente rebajar el estatus de protección del lobo a nivel continental, cambiando su clasificación de «especie estrictamente protegida» a simplemente «protegida», lo que facilitaría su caza controlada.
Este choque de visiones pone de manifiesto una tensión fundamental en la Europa del siglo XXI. Por un lado, una creciente conciencia ciudadana sobre la importancia de la biodiversidad y la recuperación de la vida salvaje. Por otro, las demandas de un mundo rural que se siente amenazado y abandonado. La lucha por el futuro del lobo ibérico es, en realidad, una lucha por definir qué tipo de relación queremos tener con la naturaleza y cómo equilibramos las distintas legitimidades que conviven en nuestro territorio: la democrática, la legal, la científica y la socioeconómica.
