La economía alemana, considerada el motor de Europa, permanecerá en «horas bajas» en 2025, enfrentando retos estructurales y la amenaza de aranceles. Crece el temor a que Alemania se convierta de nuevo en el “enfermo de Europa”, con el riesgo de contagio a toda la Eurozona.
Una sombra recorre los pasillos de Bruselas y las sedes de las grandes corporaciones europeas: el temor a que Alemania, el gigante económico del continente, vuelva a ser «el enfermo de Europa». La economía alemana, pilar fundamental de la prosperidad de la Eurozona, atraviesa una profunda crisis que amenaza con estancarse durante todo 2025, un año «cargado de riesgos» que podría arrastrar al resto de la Unión Europea.
La tormenta perfecta: Aranceles y crisis industrial
El exitoso modelo económico alemán, basado en la exportación de bienes de alta tecnología, se enfrenta a una tormenta perfecta. Por un lado, la amenaza de una guerra comercial con Estados Unidos y la imposición de nuevos aranceles por parte de la administración Trump supondrían un «golpe» devastador para su sector industrial, ya debilitado.
La industria automovilística, joya de la corona de la ingeniería alemana, es particularmente vulnerable y enfrenta «grandes retos estructurales» derivados de la transición al vehículo eléctrico y la competencia china. Según analistas económicos, con los aranceles, «sectores enteros estarían en riesgo de sufrir daños importantes».
Esta crisis no es cíclica, sino el fin de un paradigma. El modelo de negocio alemán que funcionó durante tres décadas —basado en importar energía barata de Rusia para fabricar bienes de alta calidad que se exportaban masivamente a China y al resto del mundo— se ha roto. La energía rusa ya no es una opción, y el mercado chino es cada vez más un competidor que un cliente.
El efecto dominó: Si Alemania estornuda, Europa se resfría
La debilidad de Alemania tiene consecuencias directas para toda la UE. Un gobierno alemán estancado económicamente y dividido políticamente —la coalición del canciller Merz enfrenta tensiones internas mientras la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) se consolida como segunda fuerza en las encuestas — tendrá una capacidad muy limitada para liderar Europa en un momento de crisis geopolítica.
El estancamiento alemán es, de hecho, uno de los principales riesgos para la estabilidad de la Eurozona en 2025. La pregunta que se hacen en muchas capitales ya no es «¿cuándo se recuperará Alemania?», sino «¿en qué se convertirá Alemania?». El país se ve forzado a una reinvención económica total en un entorno global hostil, un proceso doloroso cuyo resultado determinará la viabilidad del proyecto europeo para la próxima década.
