El meteorito 2024 YR4 ha generado preocupación entre los expertos desde su descubrimiento el 27 de diciembre de 2024. De acuerdo con las estimaciones de la NASA, este asteroide pasará muy cerca de la Tierra en 2032, con una probabilidad de impacto del 2.3%.
El “corredor de la muerte”: las zonas de impacto
El científico David Rankin, del Proyecto Catalina Sky Survey de la NASA, ha identificado una franja geográfica a la que denomina el “corredor de la muerte”, donde podría impactar el asteroide si las predicciones se cumplen.
Según sus cálculos, los lugares con mayor riesgo de impacto serían:
- Extremo superior de América del Sur
- Sur de Asia
- Mar Arábigo
- Norte de África
- Océano Pacífico
Países en riesgo de impacto
De acuerdo con la teoría de Rankin, los países que podrían ser alcanzados por 2024 YR4 incluyen:
- India
- Venezuela
- Pakistán
- Ecuador
- Bangladesh
- Etiopía
- Colombia
- Sudán
- Nigeria
El impacto exacto dependerá de la rotación de la Tierra en el momento del choque, y se estima que el meteorito ingresaría a la atmósfera terrestre a una velocidad de 60,000 km/h.
¿Qué tan peligroso es el impacto?
El asteroide ocupa el nivel 3 en la Escala de Riesgo de Turín, lo que significa que su colisión no está confirmada, pero es monitoreado de cerca. De acuerdo con los cálculos actuales, el impacto afectaría un área de 2,150 km², lo que equivale a 11 veces el tamaño de la Ciudad de Buenos Aires.
El desastre podría ser similar al ocurrido en Tunguska, Siberia, en 1908, cuando un objeto espacial arrasó con 80 millones de árboles en un radio de 2,000 km².
Planes de la NASA para evitar el impacto
Los expertos han planteado tres posibles estrategias para desviar el curso de 2024 YR4 en caso de que se confirme el riesgo:
- Bomba nuclear para fragmentarlo en el espacio
- Láseres solares para alterar su trayectoria
- Impactadores cinéticos para empujarlo fuera de su curso
Próximos pasos en la observación de 2024 YR4
El meteorito tendrá una primera aproximación en diciembre de 2028, lo que permitirá refinar las estimaciones sobre su tamaño y velocidad. Con base en la luz reflejada, se calcula que su diámetro oscila entre 40 y 90 metros, aunque esta cifra podría ajustarse con observaciones futuras.
Para obtener más datos, la NASA utilizará el Telescopio Espacial James Webb en marzo de 2025, aprovechando que los telescopios convencionales no logran captar con precisión la luz del asteroide. En mayo, volverán a enfocar su dirección hacia 2024 YR4 para analizar su trayectoria antes de que se pierda de vista en abril.
No hay motivo para el pánico
A pesar de la especulación, los científicos han insistido en que aún no se ha confirmado el impacto y que el monitoreo del asteroide permitirá tomar medidas preventivas con antelación.
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