Dinamarca pide disculpas por anticoncepción forzada a mujeres en Groenlandia

Dinamarca pide disculpas por anticoncepción forzada a mujeres en Groenlandia
Dinamarca pide disculpas por anticoncepción forzada a mujeres en Groenlandia

En el corazón del Ártico, la isla de Groenlandia carga con una herida abierta que durante décadas fue silenciada: miles de mujeres y niñas indígenas inuit recibieron dispositivos intrauterinos (DIU) sin su consentimiento. Algunas tenían apenas 12 años.

Esta práctica, conocida como el “Caso Espiral”, fue implementada por médicos daneses desde la década de 1960 como una supuesta política de control natal. Para muchas, significó infertilidad, complicaciones de salud y traumas que aún persisten.

El miércoles, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, pidió disculpas públicas:

“No podemos cambiar lo que ha pasado, pero sí asumir la responsabilidad”.

Las voces de las víctimas

La historia de Uullat Bach, hoy de 63 años, refleja el dolor de miles. Con apenas 13 años, fue sometida a un procedimiento sin que se le informara. Poco después, fue hospitalizada por dolor intenso y descubrió que tenía un DIU infectado.

Años después, cuando quiso formar una familia, supo que las cicatrices internas habían dañado sus ovarios.

“Me siento reconocida, en lugar de que ellos fingieran que nada había pasado”, relató.

Sin embargo, muchas mujeres consideran insuficiente la disculpa oficial y exigen reparaciones económicas.

Groenlandia responde: “No es suficiente”

El primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen, calificó el gesto de Dinamarca como tardío e insuficiente. Otros líderes políticos, como Mute B. Egede, fueron más contundentes:

“Es hora de que Dinamarca pague”.

Para la población inuit, el “Caso Espiral” no es un episodio aislado, sino parte de un patrón de maltrato y discriminación sistemática por parte de Dinamarca hacia Groenlandia, aún hoy un territorio autónomo bajo soberanía danesa.

El trasfondo histórico

Dinamarca colonizó Groenlandia hace más de tres siglos y, durante gran parte del siglo XX, los médicos daneses controlaron su sistema de salud. Entre 1960 y 1991, miles de mujeres recibieron anticonceptivos forzados. Incluso después de que Groenlandia obtuvo mayor autonomía sanitaria, algunas víctimas aseguran que la práctica continuó.

El escándalo salió a la luz en los últimos años gracias a investigaciones periodísticas y al testimonio de víctimas que rompieron el silencio.

¿Habrá justicia y reparación?

El gobierno danés señaló que una investigación independiente, iniciada en 2022, está por concluir. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos exigen no solo disculpas, sino compensaciones y garantías de no repetición.

El doloroso legado del Caso Espiral abre una conversación más amplia sobre el colonialismo, el consentimiento y la autonomía corporal. Para Groenlandia, las disculpas son apenas el inicio de un largo camino hacia la justicia.

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