¿Declive del dólar? Los BRICS desafían la hegemonía y Trump responde con amenazas

Las tensiones entre Estados Unidos y los BRICS reflejan el declive del dólar como moneda hegemónica y los intentos de Trump por mantener el dominio económico.

Desde la Segunda Guerra Mundial, el dólar estadounidense ha sido la columna vertebral de la economía global. Sin embargo, en los últimos años, su predominio ha comenzado a tambalear ante el crecimiento económico y geopolítico de los países que conforman el grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

El punto de quiebre: la cumbre de Kazán

En octubre, los BRICS se reunieron en Kazán, Rusia, para discutir un tema central: reducir la dependencia del dólar en las transacciones internacionales. Esta propuesta incluye:

  • Fortalecimiento de monedas locales.
  • Creación de un sistema financiero alternativo.
  • Promoción de una nueva moneda interbloque.

El presidente ruso, Vladimir Putin, acusó a Estados Unidos de usar el dólar como arma política y económica, calificando esta práctica como un «gran error».

Reacción de Donald Trump: amenazas y presión

Ante estas discusiones, el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, respondió con su característica beligerancia:

  • Amenazas de aranceles del 100 % a los países BRICS si crean una nueva moneda o respaldan otra divisa que compita con el dólar.
  • Advertencias de bloquear el acceso al mercado estadounidense, una de las economías más grandes del mundo.

Trump, fiel a su estilo, utiliza la presión económica como herramienta para consolidar su poder en las negociaciones internacionales. Sin embargo, ¿es esta estrategia sostenible en un entorno global en transformación?

Ascenso de los BRICS y la rivalidad con Estados Unidos

El creciente descontento con el sistema financiero dominado por el dólar ha unido a los BRICS en un objetivo común: redefinir las reglas del comercio internacional.

Fortalezas de los BRICS:

  1. Economías en crecimiento: Representan cerca del 40 % de la población mundial y el 25 % del PIB global.
  2. Diversidad de recursos: Desde energía hasta tecnología, su influencia es cada vez más relevante.
  3. Colaboración estratégica: Buscan reducir la influencia de Estados Unidos y fomentar un comercio más equitativo.

La respuesta de Estados Unidos:

Históricamente, Estados Unidos ha utilizado su poder económico y militar para mantener su hegemonía. Sin embargo, esta estrategia enfrenta desafíos:

  • Rivalidad con China: La segunda economía más grande del mundo lidera la iniciativa para diversificar las transacciones internacionales.
  • Desgaste de su influencia global: Las alianzas tradicionales de Estados Unidos están cada vez más fracturadas.

Trump y la diplomacia de la coerción

El estilo de Trump en política exterior se asemeja al de un «bully» estratégico. Estudia las vulnerabilidades de sus contrapartes y las utiliza para imponer sus condiciones. Sin embargo, esta táctica tiene límites en un mundo multipolar donde los BRICS se presentan como un bloque cohesionado.

Por qué esta estrategia podría fallar:

  1. Desafío al unilateralismo: Los BRICS buscan sistemas financieros que reduzcan su dependencia de Washington.
  2. Cambio geopolítico: La historia demuestra que las potencias económicas no son eternas.
  3. Soberbia y resistencia: La incapacidad de adaptarse a un entorno cambiante puede acelerar el declive de Estados Unidos.

Futuro de la economía global: un cambio inevitable

El dominio del dólar estadounidense no desaparecerá de la noche a la mañana, pero los movimientos de los BRICS marcan un cambio estructural en el sistema económico global.

Lecciones de la historia:

  • Adaptación o declive: Potencias como Roma y Gran Bretaña sucumbieron al resistirse al cambio.
  • Cooperación en lugar de coerción: En un mundo interconectado, la diplomacia y el consenso son más efectivos que las amenazas.

La resistencia de Trump frente a los BRICS puede retrasar, pero no detener, la transición hacia un orden económico más equilibrado.

Conclusión: el turno de Estados Unidos

El desafío de los BRICS al dólar no solo es un golpe a la economía estadounidense, sino una señal de que el mundo está cambiando. La geopolítica del futuro requerirá que Estados Unidos abandone la soberbia y adopte un enfoque más colaborativo para mantener su relevancia.

El turno de Estados Unidos para adaptarse al nuevo orden global ha llegado. La pregunta es: ¿estará dispuesto a aprender de su propia historia?

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