El Primer Ministro británico, Keir Starmer, se prepara para la votación más crítica de su mandato, enfrentando una masiva rebelión de sus propios diputados laboristas por un polémico plan de recortes a las ayudas por discapacidad. La crisis amenaza con humillar a Starmer y cuestiona su autoridad a un año de su llegada al poder.
El Origen de la Revuelta: Un Recorte Controvertido
El gobierno laborista de Keir Starmer se encuentra al borde de una crisis de autoridad sin precedentes. El motivo es un polémico proyecto de ley para reformar el sistema de bienestar social que incluye recortes significativos al Pago de Independencia Personal (PIP), una ayuda económica fundamental para miles de personas con discapacidad en el Reino Unido.
La Secretaria de Trabajo y Pensiones, Liz Kendall, defiende la reforma argumentando que es necesaria para controlar el gasto público y, al mismo tiempo, «ayudar a quienes pueden a encontrar empleo», eliminando barreras y el miedo a perder el soporte económico si intentan trabajar. Sin embargo, esta visión no es compartida por una parte significativa de su propio partido.
La Rebelión Interna: Decenas de Laboristas contra Starmer
La votación de esta noche en la Cámara de los Comunes se anticipa como la más difícil para Starmer desde que llegó a Downing Street. Se espera que hasta 50 diputados laboristas desafíen la disciplina de partido y voten en contra del gobierno o se abstengan, en lo que constituiría la mayor rebelión interna de su mandato.
La revuelta no está liderada por figuras marginales. Entre los críticos más visibles se encuentran Rachael Maskell y Vicky Foxcroft, una ex-whip (responsable de la disciplina de voto) del gobierno que dimitió de su cargo en protesta por estos recortes. Incluso el alcalde de Londres, el también laborista Sadiq Khan, ha criticado duramente el plan, afirmando que «lleva a demasiada gente a la pobreza». El argumento central de los rebeldes es que los recortes son «crueles» y tendrán un impacto devastador en las personas más vulnerables. Su postura se vio reforzada cuando un informe de impacto del propio gobierno confirmó que las medidas, incluso en su versión atenuada, empujarían a 150.000 personas a la pobreza.
Las Concesiones y la Batalla Política
La magnitud de la rebelión inicial, que llegó a sumar el apoyo de 126 diputados laboristas a una enmienda para frenar la ley, forzó al gobierno a dar una costosa marcha atrás. Starmer y Kendall anunciaron una concesión de 2.500 millones de libras, estableciendo que los recortes solo se aplicarán a los nuevos solicitantes a partir de noviembre de 2026 y protegiendo así a los beneficiarios actuales.
Sin embargo, la concesión no ha logrado apaciguar la revuelta. Los diputados críticos la consideran insuficiente y exigen la paralización total del proyecto de ley hasta que concluya una revisión completa del sistema, que será liderada por el ministro de discapacidad, Sir Stephen Timms. La batalla ya no es solo sobre el contenido de la ley, sino sobre la autoridad de Keir Starmer y su capacidad para imponer su agenda.
«Creo que [la ley] lleva a demasiada gente a la pobreza. Conduce a una situación en la que aquellos que necesitan una red de seguridad no la tienen», ha sentenciado el alcalde de Londres, Sadiq Khan.
Un Aniversario Amargo para el Primer Ministro
Esta profunda crisis interna llega en el peor momento posible para Starmer, justo cuando su gobierno se prepara para celebrar su primer año en el poder. Lejos de ser una celebración de logros, el aniversario está marcado por la división y por un cuestionamiento público de su liderazgo.
Para añadir más leña al fuego, el Partido Conservador, ahora en la oposición, ha anunciado que votará en contra de la ley. Liderados por Kemi Badenoch, acusan a Starmer de proponer una reforma «no seria» y de haberla «aguado» ante la presión interna. El resultado de la votación de esta noche y la forma en que Starmer gestione las consecuencias de la rebelión serán determinantes para su futuro político.
