Más de 9,000 migrantes han retornado a Colombia desde el Tapón del Darién en 2025, un alarmante «flujo inverso» que expone una crisis humanitaria agudizada por el control criminal y políticas restrictivas, desafiando la respuesta regional.
El Inédito Retorno: Cifras y Realidad del «Flujo Inverso»
La inhóspita selva del Darién, tradicionalmente conocida como un arduo corredor de tránsito para migrantes que buscan el norte, está presenciando un fenómeno cada vez más preocupante: un significativo «flujo migratorio inverso». Miles de personas, tras enfrentarse a la imposibilidad de continuar su viaje o a las duras políticas migratorias en países de destino, están regresando hacia Colombia, encontrándose con una crisis humanitaria que pone a prueba la capacidad de respuesta de las naciones involucradas y los organismos internacionales.
Datos revelados por la Procuraduría General de Colombia el pasado 5 de junio de 2025 indican que más de 9,000 migrantes han regresado a Colombia en lo que va del año tras haber intentado cruzar el Darién desde Panamá, México y Costa Rica. Este flujo inverso no es simplemente un cambio de dirección; es un indicador de múltiples fracasos y desesperación. Estos individuos, en su mayoría venezolanos, pero también de otras nacionalidades, se enfrentan nuevamente a los peligros de una de las junglas más peligrosas del mundo, a menudo en condiciones físicas y mentales peores que en su primer intento.
Este fenómeno ocurre en un contexto donde, si bien el número de cruces hacia el norte experimentó una drástica disminución del 98% entre enero y marzo de 2025, con solo 2,831 personas atravesando el Darién según ONU Derechos Humanos, la complejidad de los movimientos migratorios persiste. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reportó que en 2024, más de 400,000 personas cruzaron esta ruta, y al menos 174 migrantes murieron en el intento, la cifra más alta registrada hasta la fecha. La aparente reducción en el flujo global hacia el norte podría estar enmascarando un sufrimiento más intenso para aquellos que quedan atrapados o son forzados a regresar.
Condiciones Infrahumanas y la Sombra del Crimen Organizado
Los migrantes que retornan a Colombia llegan, según informes de la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo de Colombia, con graves problemas de salud, incluyendo desnutrición severa, enfermedades infecciosas y serias afectaciones a su salud mental. Son alojados en condiciones precarias, con una alarmante falta de asistencia básica en alimentación, atención médica y refugio.
«No podemos permitir la flagrante violación de derechos humanos básicos en esta región», declaró Néstor Osuna, procurador para los Derechos Humanos de Colombia, al denunciar la situación.
La vulnerabilidad de estos migrantes es exacerbada por la presencia y control de redes criminales y grupos armados ilegales. La Defensoría del Pueblo de Colombia ha identificado nuevas rutas de migración inversa en el departamento de Chocó, en localidades como Capurganá, Juradó y Bahía Solano. Desde estos puntos, los migrantes son transportados en embarcaciones hacia Buenaventura, el principal puerto colombiano en el Pacífico. Sin embargo, estas rutas están dominadas por organizaciones como el Clan del Golfo y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Estos grupos no solo se lucran del tráfico de personas hacia el norte, sino que ahora también parecen controlar o influir en las rutas de retorno, sometiendo a los migrantes a extorsiones, estafas, discriminación y violencia, incluyendo violencia sexual y trata de personas. La crisis humanitaria se entrelaza así, de manera inextricable, con una crisis de seguridad regional.
Políticas Externas y su Impacto Directo en el Terreno
El incremento del flujo inverso y el agravamiento de las condiciones en el Darién no pueden desvincularse de las políticas migratorias implementadas por países de destino, principalmente Estados Unidos. El cierre de la principal estación migratoria en Panamá en mayo de 2025 es un reflejo del impacto de estas medidas restrictivas, que, si bien pueden haber reducido el flujo general hacia Norteamérica, han dejado a miles de personas atrapadas en condiciones extremas en la selva.
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha señalado que, aunque las cifras de cruce disminuyeron a principios de 2025, la situación para quienes quedan en el limbo o son forzados a regresar es cada vez más crítica, con menos recursos de apoyo disponibles. Operativos de deportación, como los realizados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), que incluyen a ciudadanos venezolanos, también influyen en la dinámica, aumentando la desesperación y la incertidumbre.
Un Llamado Urgente: La Necesidad de una Respuesta Coordinada
Ante este panorama, la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo de Colombia han instado a las autoridades colombianas y panameñas a implementar medidas inmediatas y coordinadas para garantizar la seguridad y el bienestar de los migrantes. El procurador Néstor Osuna ha hecho un llamado específico a las Cancillerías de ambos países para que actúen con urgencia y garanticen el apoyo humanitario necesario.
La ONU Derechos Humanos también ha destacado la importancia del trabajo conjunto entre organizaciones internacionales, defensorías del pueblo y gobiernos de la región para fortalecer la respuesta institucional y mejorar la protección de los migrantes bajo un enfoque regional. El fenómeno del «flujo inverso» es un claro indicador de la desesperación de miles de personas y del fracaso de políticas migratorias que no contemplan integralmente los derechos humanos. Las respuestas deben adaptarse a esta nueva y compleja realidad, considerando no solo a quienes transitan hacia el norte, sino también a aquellos que, en su retorno, enfrentan un calvario similar o incluso peor.
Síguenos en nuestro perfil de X La Verdad Noticias y mantente al tanto de las noticias más importantes del día.
