COP30: Delegados enfrentan temas clave en la recta final de las negociaciones climáticas

COP30: Brasil busca un acuerdo que refuerce el Acuerdo de París y establezca una hoja de ruta clara para la acción climática futura


COP30 entra a su última y más desafiante semana de negociaciones, adentrándose en los temas más espinosos de la agenda climática internacional. Con un escenario geopolítico marcado por el fortalecimiento de los países en desarrollo y la ausencia de Estados Unidos, las conversaciones buscan un acuerdo que muestre determinación global ante una crisis climática que avanza más rápido que la capacidad política para responderle.

En este complejo escenario, Brasil, anfitrión de la cumbre en la ciudad amazónica de Belén, intenta impulsar un consenso que reafirme los compromisos del Acuerdo de París de 2015 y, al mismo tiempo, reconozca sus limitaciones para trazar un camino más claro hacia la acción climática.


La última semana de la COP30 se complica

Los ministros de distintos gobiernos del mundo arribaron a Belén para encarar los últimos días de conversaciones, donde se espera que temas antes evitados vuelvan a la mesa. Muchos de estos puntos —especialmente aquellos donde hay mayores desacuerdos— fueron deliberadamente mantenidos fuera de la agenda formal para impedir que bloqueos tempranos ralentizaran todo el proceso.

Aun así, los retos son significativos. El presidente de la COP30, André Correa Do Lago, reconoció que no existe un único tema dominante, sino una acumulación de asuntos complejos que deben atenderse simultáneamente. “Todo, todo. Es muy complicado”, afirmó ante la prensa.

La llegada del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva este miércoles busca dar un impulso político adicional. Lula ha reiterado que la COP30 debe ser una cumbre histórica para América Latina y que el consenso es imprescindible, especialmente frente al creciente empoderamiento diplomático de países como China e India, que han asumido un rol más firme en las negociaciones.


Países en desarrollo toman mayor protagonismo

A diferencia de cumbres anteriores, la diplomacia climática muestra este año una clara reconfiguración. China e India encabezan una postura más asertiva donde demandan que los países desarrollados cumplan los compromisos adquiridos en materia de financiamiento y reducción de emisiones.

Por su parte, la Unión Europea llega debilitada por la creciente resistencia interna de algunos Estados miembros a políticas climáticas más estrictas, mientras que Estados Unidos —históricamente determinante en estos espacios— está completamente ausente.

El ministro de Energía británico, Ed Miliband, describió el trabajo de la COP como “árido, complicado y absolutamente necesario”, recordando que, aun con las tensiones, la cooperación global sigue siendo la única vía posible.


Las grandes diferencias que marcan la COP30

Durante la semana previa, los negociadores pudieron expresar sus discrepancias en tres áreas clave:

  • Financiamiento climático
  • Medidas comerciales y arancelarias
  • Insuficiencia de los recortes de emisiones actuales

En particular, preocupa que el objetivo central del Acuerdo de París —limitar el calentamiento global a 1.5 °C— ya no es alcanzable con las tendencias actuales. De acuerdo con las emisiones registradas, el planeta se dirige a un aumento de al menos 2.3 °C, un escenario que los expertos califican como altamente peligroso.

El ministro de Clima de Noruega, Andreas Bjelland Eriksen, subrayó que “es imprescindible hablar sobre cómo cerrar la brecha de emisiones”. Sin un compromiso más ambicioso, advirtió, las metas de mitigación se volverán inalcanzables.

Otro punto delicado es la creación de un calendario de pagos que asegure que los países ricos aporten los 300 mil millones de dólares anuales prometidos en la COP29, recursos fundamentales para que los países en desarrollo enfrenten los impactos climáticos. Con Estados Unidos nuevamente incumpliendo compromisos, la presión aumenta hacia otras economías desarrolladas.


Tecnología y China: un nuevo eje de negociación

El creciente protagonismo de China en la agenda climática se ha convertido en un elemento central de esta COP30. Pekín, que durante décadas representó los intereses de los países en desarrollo, hoy combina esa función con su liderazgo en tecnologías verdes, desde energía solar hasta baterías y vehículos eléctricos.

El académico Li Xing explica que China no cambió de estrategia, sino que encontró el espacio ideal para avanzar. “Estados Unidos dio un paso atrás, y China vio una apertura”, señaló el especialista, recordando que la administración estadounidense muestra poco interés en impulsar sectores verdes.

Este nuevo equilibrio genera tensiones y al mismo tiempo oportunidades para avanzar hacia acuerdos tecnológicos que aceleren la transición energética global.


Una cumbre decisiva para el futuro climático

Mientras la COP30 avanza hacia su recta final, los delegados trabajan contrarreloj para evitar una cumbre sin resultados concretos. Las decisiones que se tomen esta semana marcarán el camino de la política climática global en la próxima década, en un momento en que los efectos del calentamiento global ya son visibles en todos los continentes.

La presión política, ambiental y social es enorme. Sin embargo, la posibilidad de un acuerdo renovado que fortalezca el Acuerdo de París aún está sobre la mesa. De alcanzarse, Brasil lograría consolidar una COP histórica en plena Amazonía, enviando un mensaje claro: la comunidad internacional sigue decidida a frenar la crisis climática, pese a las diferencias.


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