El Congreso Panamericano reúne este fin de semana en Montevideo, Uruguay, a más de 150 líderes y dirigentes de 15 países, en una reunión centrada en el escenario político de América Latina y la relación del continente con Estados Unidos. El encuentro, correspondiente a la tercera edición de este foro, tiene entre sus principales temas el avance de la derecha, la fragmentación de las fuerzas progresistas y la búsqueda de una respuesta coordinada ante las políticas de la administración de Donald Trump.
La capital uruguaya se convirtió así en el punto de encuentro de representantes políticos y dirigentes progresistas de distintos países del continente. Durante las actividades, los participantes abordaron asuntos relacionados con la soberanía de las naciones latinoamericanas, las relaciones comerciales y la política exterior de Estados Unidos. La reunión también sirvió para plantear una mayor coordinación entre las fuerzas que forman parte del espacio progresista regional.
Entre las voces presentes estuvo la representante demócrata estadunidense Pramila Jayapal, quien expresó su oposición a lo que denominó “Doctrina Donroe”, un término que combina los nombres de Donald Trump y James Monroe para describir una visión de la política exterior estadunidense. Durante su intervención en el Palacio Legislativo de Montevideo, Jayapal manifestó su rechazo al uso del poder militar y de los aranceles económicos como mecanismos de presión sobre otras naciones.
El rechazo a la política exterior de Trump
Uno de los principales puntos expuestos durante el encuentro fue la oposición a determinadas acciones atribuidas a la administración Trump. Jayapal señaló que el uso de herramientas militares y económicas para intimidar o ejercer presión no beneficia a los pueblos soberanos. También expresó su rechazo a la injerencia de Estados Unidos en los procesos electorales de otros países.
La participación de la legisladora estadunidense llevó al escenario regional una postura crítica desde el propio Congreso de Estados Unidos. Sus declaraciones formaron parte de una discusión más amplia sobre la relación entre Washington y América Latina, particularmente alrededor de la soberanía y las decisiones que corresponden a cada Estado.
El economista estadunidense David Adler, uno de los coordinadores generales de la Internacional Progresista, planteó durante el encuentro la necesidad de impulsar una visión alternativa frente a la Casa Blanca. Su propuesta estuvo basada en conceptos como cooperación, igualdad soberana, entendimiento mutuo y fraternidad entre los países.
El parlamentario demócrata estadunidense Jesús Chuy García también intervino en la reunión y describió el momento actual como una etapa de grave peligro para el hemisferio y el mundo. En su participación, cuestionó las acciones de la administración Trump y las vinculó con una larga historia de conflictos relacionados con la soberanía, la democracia y los recursos naturales en América Latina.
Aranceles y relaciones comerciales entran al debate
Las relaciones económicas entre Estados Unidos y los países latinoamericanos también ocuparon un espacio importante dentro de las discusiones. El senador brasileño Humberto Costa señaló las dificultades que representa mantener relaciones comerciales con Estados Unidos cuando determinados productos enfrentan aranceles de entre 45 y 50 por ciento.
El planteamiento de Costa aparece en un contexto en el que el comercio y las decisiones económicas forman parte de las preocupaciones de los gobiernos latinoamericanos. Durante el encuentro no solamente se habló de posiciones políticas, sino también de las consecuencias que las medidas comerciales pueden tener sobre las relaciones entre los países.
El senador brasileño también señaló que existe evidencia de una posible interferencia en las elecciones previstas para octubre en Brasil, aunque no atribuyó públicamente esa supuesta interferencia a una nación o persona específica. El tema fue presentado como parte de las preocupaciones relacionadas con los procesos democráticos y la soberanía de los países de la región.
Así, el debate del Congreso Panamericano incorporó diferentes dimensiones de la relación continental: desde la política exterior y la soberanía hasta los intercambios comerciales y los procesos electorales. Los participantes plantearon estos asuntos desde la perspectiva de una mayor coordinación entre las fuerzas progresistas.
Uruguay recibe a figuras de distintos países
El encuentro celebrado en Montevideo contó también con la presencia del presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, y de la vicepresidenta Carolina Cosse. La participación de autoridades uruguayas acompañó la reunión de dirigentes y representantes políticos de diferentes países de América Latina.
Entre los asistentes también estuvieron el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof; la exministra de Trabajo y excandidata presidencial de Chile, Jeannette Jara, y el expresidente chileno Gabriel Boric. La presencia de estas figuras muestra la diversidad de representantes que participaron en la tercera edición del foro.
La reunión se desarrolla durante un fin de semana y tiene como uno de sus objetivos abordar la fragmentación de las fuerzas progresistas del continente. Los participantes plantean la necesidad de coordinar posiciones frente a los cambios políticos que atraviesan América Latina y frente a las relaciones con Estados Unidos.
El encuentro también representa una continuidad de las reuniones anteriores. El foro fue creado en 2024 en Bogotá, por iniciativa del entonces presidente colombiano Gustavo Petro, y tuvo una segunda edición en la Ciudad de México durante 2025.
Un foro que busca coordinar al progresismo regional
Desde su creación, el Congreso Panamericano se presenta como un espacio destinado a reunir a fuerzas progresistas del continente. La organización sostiene que se ha consolidado como el único foro parlamentario permanente de estas fuerzas en América.
La tercera edición mantiene ese objetivo de reunir a dirigentes de distintos países para discutir problemas comunes. En Montevideo, las conversaciones se concentraron en el escenario político regional, el avance de sectores de derecha, las relaciones con Estados Unidos y la necesidad de superar la fragmentación existente entre las fuerzas progresistas.
La participación de más de 150 líderes y dirigentes de 15 países amplía el alcance del encuentro respecto de una reunión limitada a representantes de un solo país. La presencia de figuras de Uruguay, Argentina, Chile, Brasil, Estados Unidos y otros países refleja el carácter continental que los organizadores buscan mantener.
La reunión también pone de manifiesto la diversidad de temas que actualmente atraviesan la agenda política latinoamericana. La soberanía, los procesos electorales, el comercio, los aranceles y las relaciones internacionales aparecen vinculados dentro de las discusiones desarrolladas en Montevideo.
Montevideo se convierte en escenario de la tercera edición
Al concluir la tercera edición, el Congreso Panamericano habrá mantenido una trayectoria que comenzó en Bogotá en 2024 y continuó en Ciudad de México en 2025. La reunión de Montevideo representa el tercer encuentro de este espacio y reúne nuevamente a dirigentes progresistas para discutir la situación política del continente.
Las declaraciones realizadas durante las jornadas reflejaron una postura crítica hacia determinadas políticas de la administración Trump, especialmente en materia de presión militar, aranceles, soberanía e interferencia electoral. Al mismo tiempo, los participantes plantearon la cooperación y la igualdad soberana como elementos de una visión alternativa para las relaciones regionales.
La reunión también deja sobre la mesa el desafío de coordinar a fuerzas progresistas que actúan en países con realidades políticas diferentes. Ese objetivo forma parte de la razón de ser del foro desde su creación y aparece nuevamente como uno de los temas centrales de esta edición.
El Congreso Panamericano concluye así su tercera edición en Montevideo con la participación de más de 150 líderes y dirigentes de 15 países. Las discusiones abordaron el avance de la derecha, las relaciones con Estados Unidos, los aranceles, la soberanía y la coordinación política del progresismo regional. Desde su creación en Bogotá en 2024, seguida por la edición de Ciudad de México en 2025, el foro continúa reuniendo a representantes que buscan construir una agenda común para las fuerzas progresistas del continente.
