Padre acusado de homicidio en Connecticut: Branford se Une en duelo por niño de 12 Años. Vigilias, GoFundMe récord y apoyo escolar marcan la despedida de Anthony P. Esposito
La noticia del fallecimiento de Anthony P. Esposito, un estudiante de sexto grado de la Walsh Intermediate School, envió ondas de choque a través de Branford.
La tranquilidad de esta comunidad se vio abruptamente interrumpida por un acto de violencia que muchos luchan por comprender, especialmente considerando que el presunto agresor no contaba con antecedentes penales, lo que agudiza la sensación de incredulidad ante una crisis que se gestó de forma invisible para el exterior.
El domingo por la noche, la parroquia St. John Bosco se vio desbordada por una multitud que acudió a una vigilia de oración, un testimonio del deseo colectivo de encontrar consuelo y sentido en medio del caos.
El Reverendo Eduar Gutierrez, administrador de la iglesia, describió la concurrencia como una muestra de fe y apoyo crucial para la familia y la comunidad en busca de sanación, un primer paso para canalizar el trauma colectivo hacia una respuesta unida.
Quienes conocieron a Anthony lo recuerdan con cariño, pintando la imagen de un niño cuya vida fue truncada de manera inexplicable. Su obituario lo describe como un «alma hermosa» con una «profunda empatía y espíritu radiante,» un «alma vieja» que amaba la música, desde el «Thunderstruck» de AC/DC hasta la música clásica, y que estaba emocionado por tocar la percusión en el próximo concierto de la banda escolar. Estos detalles contrastan dolorosamente con la violencia del suceso, subrayando la pérdida de un joven con un futuro prometedor.
Vecinos como Mary Lou Woods recordaron su interés por la batería y su dulzura, mientras Paul Vincent Rapisarda lo describió como «amable, amigable y afable». Kristine Clarman, residente de Branford, lo evocó como un «niño de 12 años divertido, feliz, que comenzaba a encontrar su camino». Estas memorias colectivas son un esfuerzo por aferrarse a la luz de Anthony en medio de la oscuridad que ha envuelto a la familia y al pueblo.
Solidaridad desbordante: Último adiós y apoyo masivo a la familia Esposito
La comunidad se prepara para despedir a Anthony esta semana, en un esfuerzo por ofrecer un cierre respetuoso y compasivo. El velatorio está programado para el jueves 8 de mayo, de 4 a 8 P.M., en la W.S. Clancy Memorial Funeral Home.
La misa de cristiana sepultura se celebrará el viernes 9 de mayo a las 10:00 A.M. en la St. Mary Church de la Parroquia St. John Bosco, seguida del entierro en el Cementerio St. Agnes. Estos actos fúnebres se convierten en un punto focal para el duelo, pero también para la demostración de unidad.
En una abrumadora muestra de apoyo, que refleja cómo la tragedia ha movilizado los corazones, una campaña de GoFundMe titulada «Honoring the life of Anthony P. Esposito (Age 12)» ha recaudado más de $76,000 para ayudar a su madre, Margaret «Peggy» Jones Esposito, y a su hermana de 16 años, Abbey Esposito, con los gastos funerarios y otras necesidades.
La joven Abbey no solo perdió a su hermano, sino que también fue víctima de un ataque y presenció una escena aterradora, logrando escapar en un acto de valentía que subraya su fortaleza en medio del horror. El obituario de Anthony dirige las donaciones a esta página, canalizando la generosidad de la comunidad hacia un apoyo tangible para la familia sobreviviente.
Paralelamente, las Escuelas Públicas de Branford, bajo la dirección del superintendente Christopher Tranberg, han movilizado equipos de crisis y consejeros para ofrecer apoyo continuo a estudiantes y personal afectados, reconociendo el impacto profundo y duradero de este evento en los más jóvenes.
El caso Esposito: Pesadumbre legal y la sombra de la salud mental
Mientras la comunidad llora, el sistema legal sigue su curso. Anthony A. Esposito Jr., de 52 años, fue arrestado el 1 de mayo y acusado formalmente de asesinato con circunstancias especiales (dado que la víctima era menor de 16 años) y de intento criminal de cometer asesinato por la agresión a su hija de 16 años. Según informes judiciales, Esposito Jr. habría confesado a la policía que atacó a su hijo con un bate de béisbol porque el niño estaba siendo «irrespetuoso» y que también intentó matar a su hija, una declaración que apunta a una desconexión severa con la realidad, donde una frustración parental común se habría distorsionado hasta alcanzar proporciones letales.
La defensa de Esposito Jr. ha revelado un largo historial de problemas de salud mental que se remonta a su infancia, incluyendo múltiples hospitalizaciones psiquiátricas, la más reciente hace unos 15 años, tras la cual no habría seguido un tratamiento farmacológico continuo.
Este prolongado lapso sin atención especializada, sumado a la reciente y traumática pérdida de su propia madre por suicidio hace aproximadamente año y medio, parece haber configurado un escenario de vulnerabilidad extrema. Se ha informado que Esposito Jr. afirmó haber escuchado voces el día de los hechos, incluida la de su madre fallecida, instándolo a cometer los actos, lo que sugiere un posible episodio psicótico.
Actualmente, se encuentra detenido bajo una fianza de $3 millones, con una orden de protección para su hija y bajo vigilancia antisuicidio, enfrentando una posible sentencia de cadena perpetua.
La ausencia de antecedentes penales hace aún más desconcertante la erupción de esta violencia, resaltando las devastadoras consecuencias que puede tener una enfermedad mental grave cuando no es tratada adecuadamente y se combina con factores de estrés agudo. Este caso subraya la importancia crítica del acceso continuo a servicios de salud mental y el apoyo a individuos en crisis profundas.
