Científicos de 5 países unen fuerzas por la Amazonía

ientíficos de 5 Países Unen Fuerzas por la Amazonía

En un hito para la conservación y el desarrollo sostenible, científicos de cinco naciones amazónicas —Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador y Perú— han forjado un acuerdo sin precedentes para salvaguardar la biodiversidad de la Amazonía, centrando sus esfuerzos en la bioeconomía. Este pacto establece una hoja de ruta regional, orientada a transformar la riqueza natural en valor agregado a través de la ciencia.

La Amazonía, pulmón del mundo y epicentro de una biodiversidad inigualable, enfrenta desafíos crecientes que exigen respuestas coordinadas y sostenibles. En este escenario, la Red BioAmazonía ha logrado un consenso fundamental entre institutos científicos de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador y Perú, materializado con la firma de un plan conjunto. Este acuerdo trasciende la mera protección ambiental; representa una visión estratégica para el desarrollo regional que integra la conservación con el progreso económico. La colaboración se enfoca en el «aprovechamiento sostenible de especies amazónicas» y la «generación de productos con valor agregado a partir del conocimiento científico».

Un modelo de cooperación efectiva

Este pacto es un ejemplo de cómo la colaboración científica puede funcionar como un modelo de gobernanza efectiva en una región a menudo marcada por la fragmentación política. La iniciativa no se limita a declaraciones de intenciones; detalla acciones estratégicas concretas, proyectos de transferencia tecnológica y programas de formación especializada. La estructuración de cuatro proyectos de transferencia tecnológica, por ejemplo, se centra en el uso sostenible de especies emblemáticas como el camu camu, aguaje, copoazú y aninga, buscando que la ciencia se traduzca en beneficios económicos tangibles para las comunidades locales y las economías nacionales. En un contexto regional frecuentemente marcado por la fragmentación política, una red científica que logra acuerdos concretos y transnacionales apunta a una forma de integración más resiliente. El entendimiento científico compartido y las amenazas ambientales comunes pueden impulsar la cooperación donde los mecanismos políticos tradicionales podrían fallar, sirviendo como un modelo para abordar otros desafíos transnacionales complejos.

Fortalecimiento de capacidades y visión a largo plazo

Para asegurar la sostenibilidad de estos esfuerzos, la Red BioAmazonía ha aprobado la realización de un curso intensivo para investigadores y el desarrollo de propuestas de capacitación en áreas de vanguardia como la bioacústica aplicada, la integración de bases de datos de biodiversidad y la espectroscopía infrarroja en taxonomía. Un paso ambicioso es la propuesta del Instituto Nacional de Pesquisas da Amazônia (INPA) de Brasil para crear un Doctorado Internacional coordinado por la Red, lo que subraya el compromiso con el fortalecimiento de las capacidades científicas a largo plazo en la región.

Rumbo a la COP30: La amazonía en el escenario Ggobal

La relevancia de este acuerdo se amplifica en el contexto de la próxima Conferencia de las Partes (COP30), que Brasil acogerá en Belém do Pará en noviembre de 2025. La Red BioAmazonía ha delineado una estrategia de participación activa para este evento crucial, que incluye la organización de eventos presenciales, la elaboración de documentos técnicos para la toma de decisiones y una muestra fotográfica titulada “Impactos y Soluciones”. Esta preparación busca no solo visibilizar los desafíos que enfrenta la Amazonía, sino también las respuestas innovadoras y basadas en la ciencia que la región está desarrollando. La ratificación de Luz Marina Mantilla (Colombia) como presidenta y Henrique Pereira dos Santos (Brasil) como vicepresidente de la Red para el periodo 2025-2026 garantiza un liderazgo regional continuo y coordinado.

Bioeconomía: Un Nuevo Paradigma para el Desarrollo

El énfasis en el «aprovechamiento sostenible de especies amazónicas» y la «generación de productos con valor agregado»  no es solo una medida de conservación, sino una estrategia económica proactiva. Este enfoque en la bioeconomía posiciona a la Amazonía no solo como una reserva natural vital, sino como un motor de desarrollo económico sostenible. Al valorar económicamente la biodiversidad a través de productos y servicios innovadores, se crean incentivos directos para la conservación, ofreciendo alternativas a actividades destructivas como la tala ilegal o la minería. Esta estrategia se alinea con la ambición más amplia de Brasil de liderar la transición hacia una economía circular, buscando no solo mitigar los efectos de la crisis climática, sino también «abrir nuevas oportunidades de negocio e incrementar las exportaciones del país». Es un movimiento proactivo para transformar los desafíos ambientales en oportunidades económicas, atrayendo potencialmente inversiones verdes y fomentando la resiliencia económica regional.

«Este acuerdo es un testimonio de que la ciencia y la colaboración transfronteriza son herramientas poderosas para el futuro de nuestra Amazonía y, por ende, del planeta».

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