En medio de los escombros y el eco de los bombardeos, los camiones humanitarios se detienen. No es por falta de alimentos, sino porque las carreteras destruidas por los ataques israelíes impiden que la ayuda llegue a quienes más la necesitan.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) confirmó que cada día logran entrar unas 560 toneladas de alimentos al enclave palestino, una cifra insuficiente frente a la magnitud de la emergencia. “Aún estamos por debajo de lo necesario, pero lo vamos a conseguir”, declaró Abeer Etefa, vocera del Programa Mundial de Alimentos (PMA).
Su mensaje transmite esperanza, pero también urgencia. “El alto el fuego abrió una ventana de oportunidad”, añadió, aunque advirtió que la destrucción masiva de caminos y la inseguridad hacen casi imposible el acceso al norte de Gaza, donde el hambre ya se ha instalado como una nueva forma de castigo colectivo.
Carreteras en ruinas y fronteras cerradas
El bloqueo de los pasos fronterizos de Zikim y Erez —en el norte del enclave— ha paralizado la entrega de alimentos, medicinas y agua. En contraste, solo 57 camiones han podido ingresar por el sur y el centro, muy por debajo del promedio necesario de 80 a 100 por día.
Etefa describió un panorama devastador: convoyes con harina y paquetes alimentarios detenidos entre cráteres de bombas, caminos colapsados y ciudades inalcanzables.
“Es muy importante abrir rutas hacia el norte, donde se ha instalado la hambruna”, subrayó.
Las imágenes que llegan desde Gaza muestran lo que antes fueron carreteras ahora convertidas en campos de polvo y metal. La ayuda está allí, pero el hambre avanza más rápido.
Netanyahu enfrenta presiones mientras crece la tragedia
Mientras tanto, el gobierno israelí confirmó haber recuperado el cuerpo de un rehén, hallado gracias a la intermediación de la Cruz Roja. La noticia llega en un contexto donde las tensiones políticas y humanitarias se cruzan: cada ataque y cada negociación parecen tener un costo humano imposible de medir.
Por su parte, Hamas reafirmó su intención de mantener el control de la seguridad en Gaza, descartando un desarme inmediato. En declaraciones a Reuters, Mohammed Nazzal, del buró político del grupo, afirmó que están dispuestos a un alto el fuego de hasta cinco años, siempre que se garanticen condiciones para construir un Estado palestino viable.
La otra cara del conflicto: Cisjordania bajo fuego
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU denunció que más de mil palestinos han sido asesinados por tropas y colonos israelíes en Cisjordania desde el 7 de octubre de 2023. Uno de cada cinco de ellos eran niños. “Hoy se conmemora otro hito trágico”, expresó el organismo en redes sociales.
Incluso en las zonas menos devastadas, la violencia continúa. Colonos israelíes atacaron a recolectores de aceitunas en Nablus y Salfit, según reportes de Al Jazeera. Lo que alguna vez fue símbolo de paz y cosecha hoy se ha convertido en otro campo de batalla.
Un llamado a la conciencia global
La ONU insiste: sin acceso humanitario y sin cese de fuego estable, Gaza se enfrenta a una catástrofe de proporciones históricas. Cada tonelada de harina, cada litro de agua, puede significar la diferencia entre la vida y la muerte para miles de familias atrapadas en un enclave colapsado.
En palabras de Etefa, “para cambiar el rumbo de esta tragedia, necesitamos abrir caminos y salvar vidas”. Un recordatorio urgente de que la reconstrucción no empieza con cemento, sino con compasión.
