Acuerdo histórico sobre Gibraltar: El Peñón se une a Schengen post-Brexit

Acuerdo histórico sobre Gibraltar: El Peñón se une a Schengen post-Brexit
Acuerdo histórico sobre Gibraltar: El Peñón se une a Schengen post-Brexit

UE y Reino Unido alcanzan un acuerdo histórico para Gibraltar. Se eliminarán barreras físicas y el Peñón se integrará en el área Schengen. Conoce los detalles del pacto.

La Unión Europea y el Reino Unido han alcanzado un acuerdo político «histórico» sobre Gibraltar, resolviendo uno de los capítulos más espinosos del Brexit. El pacto integrará al Peñón en el área Schengen, garantizando la libre circulación de personas y mercancías.

En un movimiento diplomático de gran calado, la Unión Europea y el Reino Unido han anunciado un acuerdo político que redefine el estatus de Gibraltar, poniendo fin a años de negociaciones y de incertidumbre tras el Brexit. Calificado como un «verdadero hito histórico» por el Comisario de Comercio de la UE, Maroš Šefčovič, el pacto busca garantizar la fluidez en la frontera entre España y el territorio británico, una cuestión vital para la economía y la vida diaria de miles de personas.

Un hito histórico: el fin de años de incertidumbre Post-Brexit

Desde que el Reino Unido abandonó la Unión Europea en 2020, la situación de Gibraltar quedó en un limbo legal que amenazaba con crear una frontera dura en el sur de la península ibérica. El territorio, cedido a Gran Bretaña en 1713 pero cuya soberanía es reclamada por España, votó abrumadoramente (96%) a favor de permanecer en la UE, consciente de su profunda dependencia económica del acceso al mercado único.

El nuevo acuerdo resuelve la que el gobierno británico ha llamado «la última gran cuestión pendiente del Brexit» y abre, según el Ministro de Asuntos Exteriores español, José Albares, «un nuevo comienzo» en las relaciones entre el Reino Unido y España.

La clave del acuerdo: Gibraltar se une a Schengen con controles españoles

El núcleo del pacto es la eliminación de todas las barreras físicas, controles y aduanas para el movimiento de personas y mercancías entre España y Gibraltar. Para que esto sea posible sin comprometer la integridad del mercado único y la zona de libre circulación de la UE, se ha tomado una decisión trascendental: Gibraltar se integrará de facto en el Área Schengen.

Esto implica que los controles de entrada y salida a este espacio común se realizarán en los puntos de acceso de Gibraltar: su aeropuerto y su puerto. Y aquí reside una de las mayores concesiones estratégicas del acuerdo: serán las autoridades españolas, junto con funcionarios británicos, las que realicen estos controles fronterizos. Este modelo es similar al que ya funciona en las estaciones de tren Eurostar de Londres y París.

Durante años, tanto el Reino Unido como Gibraltar se habían resistido firmemente a la presencia de funcionarios españoles ejerciendo funciones de control en el aeropuerto del Peñón, que también alberga una base militar de la Royal Air Force. El hecho de que ahora se acepte esta fórmula de control conjunto evidencia que el pragmatismo económico y logístico post-Brexit ha prevalecido sobre las objeciones soberanistas más rígidas.

«Después de tres siglos sin avances, la UE, el Reino Unido y España han alcanzado un acuerdo integral que beneficia a los ciudadanos y a nuestra relación bilateral. Todo ello sin renunciar a las reivindicaciones españolas.» – Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno de España.

Soberanía vs pragmatismo: las reacciones de España y Reino Unido

El acuerdo ha sido cuidadosamente redactado para permitir que todas las partes implicadas puedan presentarlo como una victoria ante sus respectivas audiencias, una técnica diplomática conocida como «ambigüedad constructiva».

 * España puede afirmar que avanza en su reclamo de soberanía, ya que sus funcionarios controlarán una frontera exterior de Schengen en territorio gibraltareño. El presidente Pedro Sánchez ha sido claro al afirmar que el pacto se logra «sin renunciar» a la reivindicación histórica sobre el Peñón.

 * El Reino Unido sostiene que el acuerdo «no impacta la soberanía» y que se garantiza la «plena autonomía operativa» de sus instalaciones militares. Para el gobierno de Keir Starmer, es una victoria diplomática que resetea las relaciones con la UE.

 * Gibraltar, por su parte, obtiene lo que más necesitaba: la «certeza jurídica» y la estabilidad en la frontera que son el sustento de su economía, como ha celebrado su Ministro Principal, Fabian Picardo.

El acuerdo no resuelve la disputa de soberanía de 300 años, sino que la aparca en favor de beneficios prácticos y económicos para todos.

El impacto real para los ciudadanos: ¿Qué cambia en el día a día?

El impacto más inmediato será para las miles de personas que cruzan la frontera diariamente. Se estima que la mitad de la población activa de Gibraltar vive en España o cruza la verja cada día para trabajar. Sin este pacto, las nuevas y más estrictas reglas de entrada y salida de la UE habrían supuesto controles exhaustivos y sellado de pasaportes en cada cruce, lo que habría provocado colapsos y asfixiado la economía de ambos lados de la frontera.

Paradójicamente, el Brexit, que creó esta amenaza de una frontera dura, ha sido el catalizador que ha forzado una solución más integrada que nunca. La necesidad de evitar un desastre económico ha empujado a todas las partes a aceptar fórmulas que antes eran políticamente impensables, borrando en la práctica una frontera que el propio Brexit amenazaba con endurecer.

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