
Damnificados en Poza Rica reclaman atención tras semanas de olvido
Tres semanas después de las intensas lluvias que azotaron la zona norte de Veracruz, la desesperación se convirtió en protesta. Habitantes de las colonias Las Gaviotas, La Rueda e Independencia salieron a las calles de Poza Rica para exigir lo que consideran un derecho básico: atención, limpieza y servicios esenciales.
El Bulevar Ruiz Cortines se convirtió en el escenario del reclamo. Decenas de familias, afectadas por las inundaciones, bloquearon el tránsito en una de las avenidas más importantes del municipio. No pedían lujo, sino auxilio.
“Vivimos entre lodo y sin agua potable”
Entre el lodo y los restos de lo que fueron sus hogares, una mujer tomó la palabra frente a los medios locales: “No tenemos agua potable, no nos han venido a hacer ninguna limpieza por parte del ayuntamiento, los soldados vinieron solamente, medio hicieron su trabajo y se fueron”.
Su testimonio reflejó el sentir colectivo. Las calles continúan cubiertas de basura, el drenaje colapsado y el acceso a varias viviendas sigue siendo imposible. Los niños juegan sobre el lodo seco, mientras los adultos intentan rescatar lo poco que queda de sus pertenencias.
Las autoridades ausentes y la paciencia agotada
Los vecinos señalan que el ayuntamiento de Poza Rica, junto con las dependencias estatales y federales, no han respondido a las peticiones de apoyo. Denuncian que, pese a los recorridos iniciales y promesas de ayuda, la asistencia se diluyó en el tiempo.
“Nos prometieron que regresarían a limpiar, que nos traerían agua y víveres, pero no volvió nadie”, comentó un habitante de la colonia Independencia. La frustración crece entre los damnificados, quienes acusan que la burocracia ha sido más rápida que la ayuda.
El temor por los niños y los adultos mayores
Las condiciones insalubres preocupan especialmente a las familias con niños y personas mayores. El estancamiento de agua y los residuos acumulados amenazan con brotes de enfermedades, mientras el calor acelera la descomposición de los desechos.
“Tememos que nuestros hijos enfermen, que aparezcan infecciones o dengue, y nadie hace nada”, señaló otra vecina mientras sostenía a su pequeño hijo sobre una cubeta volteada.
Poza Rica: una herida abierta que sigue esperando respuesta
A medida que los días pasan, las colonias afectadas se sienten olvidadas. La falta de limpieza, los caminos destruidos y la ausencia de servicios básicos mantienen a cientos de familias atrapadas en una crisis humanitaria local.
Los manifestantes advirtieron que no se retirarán ni detendrán las movilizaciones hasta que las autoridades municipales y estatales den una respuesta concreta. Poza Rica, dijeron, no necesita discursos, sino acciones.
La protesta en el Bulevar Ruiz Cortines no solo bloqueó el paso vehicular; bloqueó también el silencio. Los damnificados, con su resistencia, recordaron que detrás de cada tormenta hay vidas que esperan volver a empezar.
Llamado urgente a la acción gubernamental
Expertos en gestión de riesgos coinciden en que los daños provocados por las lluvias podrían haberse mitigado con una planeación preventiva adecuada. Sin embargo, el abandono prolongado de drenajes, calles y sistemas pluviales convirtió el fenómeno natural en una catástrofe social.
La falta de un programa permanente de mantenimiento urbano y la limitada capacidad de respuesta de Protección Civil dejaron a Poza Rica expuesta. Hoy, los habitantes piden no solo ayuda inmediata, sino soluciones sostenibles que eviten repetir la historia.
Un grito que busca ser escuchado
Mientras el sol cae sobre los techos improvisados y los caminos llenos de lodo, los damnificados repiten una misma consigna: “Queremos que nos escuchen”. No es solo una protesta, es una súplica por dignidad, por reconocimiento y por justicia climática.
En Poza Rica, las aguas ya bajaron, pero la herida social sigue abierta. La comunidad espera que esta vez la voz ciudadana no se ahogue entre promesas y papeles.