Desde hace más de cuatro años, la sierra de Chihuahua es escenario de una cruenta disputa entre dos facciones criminales: La Línea, brazo armado del Cártel de Juárez, y Los Salgueiro, célula del Cártel de Sinaloa. Este enfrentamiento ha causado no solo homicidios y atentados, sino un efecto devastador en las comunidades locales, donde el desplazamiento forzado es cada vez más evidente.
Según estimaciones de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), en el municipio de Guadalupe y Calvo al menos 90 familias han abandonado sus hogares debido al incremento de la violencia. El temor constante por los ataques ha paralizado actividades esenciales como la agricultura y ha interrumpido la educación de niños y adolescentes.
Historias de miedo y resistencia
En una entrevista reciente con El Sol de Parral, Juan Portillo Díaz, visitador de la CEDH, describió la angustia de las familias afectadas. “Los niños no pueden asistir a la escuela, y las familias viven con miedo constante. La violencia no solo afecta físicamente, sino también emocionalmente”, destacó.
A pesar de las adversidades, las comunidades han mostrado una capacidad de resistencia admirable. Líderes locales, instituciones religiosas y organizaciones civiles han trabajado de la mano con las autoridades para brindar apoyo y orientación jurídica a los afectados.
El papel de las autoridades
El fiscal general de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, asegura que, aunque no se han registrado éxodos masivos, existen casos particulares donde las familias han solicitado apoyo para abandonar temporalmente sus comunidades. “Nuestra prioridad es salvaguardar a la población civil y evitar que estos conflictos tengan un impacto mayor en los habitantes”, declaró en conferencia de prensa.
Sin embargo, los recientes eventos violentos muestran que la situación sigue lejos de ser controlada. Durante la última semana de diciembre de 2024, se reportaron al menos tres ataques con drones equipados con explosivos dirigidos a las fuerzas de seguridad en Guadalupe y Calvo. Además, en los primeros días de enero, fueron localizados los cuerpos colgados de varios hombres en las inmediaciones del municipio, un recordatorio de la crueldad del conflicto.
Un origen marcado por tragedias
La disputa entre estas dos facciones se intensificó en junio de 2020 tras la caída de una avioneta en el municipio de Balleza, presuntamente provocada por Los Salgueiro. En el accidente murieron seis personas, incluidos cuatro menores, todos familiares de Ildefonso ‘Poncho’ Arellanes, un líder criminal asociado con La Línea.
Desde entonces, la violencia ha escalado, dejando una estela de muerte y desolación en esta región. Aunque ‘Poncho Arellanes’ fue detenido en 2012, posteriormente recuperó su libertad y retomó actividades criminales, consolidándose como una figura clave en el conflicto.
Una solución aún lejana
El panorama en Guadalupe y Calvo evidencia la complejidad de combatir la violencia generada por los cárteles en México. Más allá de las acciones inmediatas, se necesita una estrategia integral que incluya atención a las víctimas, desarrollo social y fortalecimiento del estado de derecho.
Mientras tanto, miles de familias permanecen en la incertidumbre, enfrentando un futuro incierto en una tierra que alguna vez consideraron su hogar.
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