Después de varios años en los que los diagnósticos de VIH en Quintana Roo han mantenido una presencia importante en las estadísticas epidemiológicas, los casos notificados registraron una reducción cercana al 4% durante 2026, al contabilizarse 30 menos que en el mismo periodo del año anterior.
La reducción ocurre después de que, hasta agosto, Quintana Roo se mantenía entre los estados con más casos nuevos de VIH en México, cuando acumulaba 695 diagnósticos y una parte importante había sido detectada en etapas tempranas.
De acuerdo con el Informe de Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría de Salud del Gobierno Federal, entre el 1 de enero y el 19 de septiembre de 2026 se notificaron 810 casos de VIH en Quintana Roo, mientras que durante el mismo periodo de 2025 fueron 840.
La diferencia representa una disminución de aproximadamente 3.6%, cercana al 4%. Sin embargo, esta reducción no necesariamente debe interpretarse como una disminución en la transmisión del virus.
El infectólogo Alejandro Muñiz explica que detrás de las cifras existe otro factor que debe tomarse en cuenta: el número de personas que acuden a realizarse una prueba. Si disminuye la detección, también puede reducirse el número de diagnósticos registrados, aunque existan personas que viven con VIH sin saberlo.
“Una reducción en los casos notificados puede parecer una buena noticia, pero tenemos que ser muy cuidadosos con la interpretación. Si tenemos menos diagnósticos porque estamos haciendo menos pruebas o porque las personas no están acudiendo a realizárselas, no podemos decir que tenemos menos VIH; lo que tenemos son menos casos identificados”, dijo.
¿Realmente están disminuyendo los casos de VIH en Quintana Roo?
Los reportes epidemiológicos contabilizan los casos que han sido identificados y notificados a las autoridades sanitarias, pero no necesariamente reflejan todas las infecciones que existen entre la población.
Una persona puede adquirir VIH y permanecer durante un tiempo sin conocer su condición, principalmente si no se realiza una prueba, ya que durante las primeras etapas la infección puede no presentar síntomas evidentes.
Por esta razón, Muñiz señala que la disminución de 840 a 810 casos deberá analizarse junto con otros indicadores, principalmente el número de pruebas realizadas y el acceso de la población a los servicios de detección.
“Para hablar realmente de una disminución necesitamos comprobar que mantenemos o aumentamos el número de pruebas y, aun así, encontramos menos casos positivos. Ese sería un escenario distinto.
“Pero si hacemos menos pruebas, naturalmente vamos a diagnosticar menos personas y podemos estar dejando infecciones fuera de las estadísticas. En este escenario, una caída en las notificaciones incluso podría retrasar la atención de personas que viven con VIH y todavía desconocen su diagnóstico”, comentó.
La detección ha sido uno de los principales componentes de las estrategias contra el virus. En Cancún, por ejemplo, se han realizado jornadas con pruebas rápidas gratuitas para detectar VIH, además de sífilis y hepatitis C.
Diagnóstico tardío de VIH mantiene un riesgo
La detección temprana es uno de los principales elementos para controlar el VIH. Conocer el diagnóstico permite iniciar tratamiento antirretroviral y mantener seguimiento médico antes de que la infección ocasione un deterioro importante del sistema inmunológico.
Además, cuando una persona recibe tratamiento y logra mantener una carga viral indetectable, no transmite el VIH por vía sexual. Por ello, el objetivo no debería centrarse únicamente en reducir la cantidad de casos que aparecen en las estadísticas, sino en conseguir que las personas conozcan su estado serológico lo antes posible.
“Lo preocupante no es encontrar casos; al contrario, detectar a una persona que vive con VIH nos permite incorporarla al tratamiento. El problema es cuando dejamos de buscar y esa persona permanece durante meses o años sin diagnóstico, porque ahí perdemos la oportunidad de atenderla de manera temprana y también de cortar cadenas de transmisión”, explicó Muñiz.
De esta manera, un incremento en los diagnósticos tampoco necesariamente representa por sí solo un retroceso. En determinados contextos puede estar relacionado con una mayor búsqueda y detección de personas que ya vivían con el virus.
Quintana Roo supera los 800 diagnósticos de VIH en nueve meses
Pese a la disminución frente al año pasado registrado en el informe oficial, las cifras muestran que 810 personas fueron diagnosticadas y notificadas con VIH en menos de nueve meses en Quintana Roo, por lo que la presencia del virus continúa requiriendo atención.
La diferencia respecto a 2025 es de apenas 30 casos. Es decir, por cada 100 diagnósticos registrados durante el mismo periodo del año pasado, este año se han contabilizado aproximadamente 96.
Para Muñiz, esta diferencia todavía resulta insuficiente para establecer únicamente a partir de los casos notificados que existe un cambio sostenido en el comportamiento de la epidemia.
“Treinta casos menos no son suficientes para concluir que cambió la tendencia. Necesitamos observar cómo termina el año, cuántas pruebas se hicieron, en qué poblaciones se realizaron y en qué etapa estamos encontrando a las personas. Esos datos nos van a decir mucho más que simplemente comparar dos cifras”, señaló.
Como antecedente, Quintana Roo cerró 2025 con 1,205 diagnósticos, la cifra más alta entre los tres estados de la península de Yucatán. En conjunto, la región acumuló 1,955 casos durante ese año.
Pruebas de VIH siguen siendo clave para detectar casos
El comportamiento registrado hasta septiembre refuerza la importancia de mantener disponibles las pruebas de detección y acercarlas a la población, particularmente a quienes han tenido alguna situación de exposición.
Actualmente, el VIH puede controlarse mediante tratamiento. Una persona diagnosticada oportunamente y con acceso adecuado a medicamentos puede mantener una buena calidad de vida y evitar la progresión de la infección.
Por ello, uno de los principales retos continúa siendo identificar a quienes viven con el virus pero todavía no conocen su diagnóstico, para que puedan incorporarse oportunamente al tratamiento.
“No debemos tener miedo a que aparezcan casos en las estadísticas; debemos preocuparnos por los casos que no estamos encontrando. Mientras una persona conozca oportunamente su diagnóstico, podemos ofrecerle tratamiento y seguimiento. La prueba sigue siendo la puerta de entrada para todo lo demás”.
Así, aunque los registros muestran por primera vez una reducción cercana al 4% en los casos notificados de VIH en Quintana Roo, la cifra deberá interpretarse con cautela. La disminución de diagnósticos solo podrá considerarse una señal favorable si también se mantiene o aumenta la cantidad de pruebas realizadas y, aun bajo esas condiciones, se confirma una menor detección de casos.

