25 personas han sido rescatadas este año en Quintana Roo,tras ser víctimas de secuestro virtual, un delito que sigue al alza y que se origina, en su mayoría, desde penales de otras entidades del país. Por ello, el fiscal general del estado, Raciel López Salazar, hizo un llamado a la ciudadanía para no contestar llamadas de números desconocidos y denunciar cualquier intento de extorsión.
“En lo que va del año hemos registrado 25 casos: 16 ocurrieron en Chetumal, ocho en Benito Juárez (Cancún) y uno más en Bacalar. Las víctimas son enganchadas, incomunicadas y alejadas de su zona segura. Gracias a la denuncia oportuna de sus familiares, todas fueron localizadas a salvo”, afirmó el fiscal.
Añadió que este tipo de extorsión se basa en engaños telefónicos donde los delincuentes simulan el secuestro de una persona para exigir un rescate a sus familiares. Mientras tanto, la víctima es manipulada para aislarse, apagar su celular o mantenerse en un lugar sin comunicación.
Gracias a la coordinación entre la Fiscalía del Estado, la Secretaría de Seguridad Ciudadana y el Grupo Centurión, en todos los casos reportados se activaron los protocolos de búsqueda que permitieron encontrar a las víctimas y evitar que se concretaran los depósitos exigidos por los extorsionadores.
“El 80 por ciento de estos casos provienen de penales ubicados en la Ciudad de México, Altamira (Tamaulipas) y Veracruz. Por eso, volvemos a insistir: no contesten llamadas de números desconocidos, y si lo hacen, cuelguen inmediatamente”, reiteró López Salazar.
Buscan bloquear teléfonos a extorsionadores
El fiscal enfatizó que se está trabajando en conjunto con autoridades federales para bloquear las líneas celulares desde las cuales se cometen estas extorsiones, pero insistió en que la prevención comienza desde casa: “No hagan transferencias ni se dejen intimidar. Acudan directamente a la Fiscalía, marquen al 911 o al 089 para denuncia anónima”.
El fenómeno del secuestro virtual genera pérdidas económicas y causa gran angustia emocional en las familias. En la mayoría de los casos, el miedo hace que las víctimas o sus seres queridos obedezcan instrucciones sin confirmar los hechos con las autoridades.
