Último adiós a Jael Monserrat: dolor y exigencia de justicia en CDMX

Jael Monserrat Uribe Palmeros fue víctima de feminicidio. Su despedida en la Ciudad de México se convirtió en un llamado urgente contra la violencia de género.

La Glorieta de las Mujeres que Luchan, ubicada en Paseo de la Reforma, se ha convertido en un símbolo de memoria y resistencia en México. En este espacio, familiares, amigos y colectivas feministas se reunieron para dar el último adiós a Jael Monserrat Uribe Palmeros, una joven de 25 años víctima de feminicidio.

Jael Monserrat desapareció el 13 de octubre de 2022 en la alcaldía Álvaro Obregón. Su familia emprendió una búsqueda incansable que terminó en tragedia cuando, tras meses de incertidumbre, su cuerpo fue localizado sin vida. La noticia conmocionó a la sociedad y encendió una vez más las alarmas sobre la crisis de violencia de género en México.

El homenaje en su honor no solo fue un acto de despedida, sino también una exigencia de justicia, una demanda para que su caso no quede impune y un grito de auxilio por todas las mujeres desaparecidas y asesinadas en el país.

La Glorieta de las Mujeres que Luchan: un espacio de memoria y resistencia

Este emblemático lugar, recuperado por colectivas feministas en 2021, ha sido escenario de múltiples manifestaciones contra la violencia de género. Originalmente conocido como la Glorieta de Colón, fue renombrado y tomado como un espacio de denuncia y memoria por mujeres que exigen justicia.

Cruces rosas, nombres de víctimas de feminicidio y consignas cubren el sitio, recordando que en México cada día al menos 11 mujeres son asesinadas. Ahí, la familia de Jael Monserrat encontró un refugio para rendirle homenaje y visibilizar su caso.

Música, protesta y exigencia de justicia en el homenaje

El acto estuvo marcado por la participación de artistas y activistas que han convertido la música y el arte en herramientas de protesta. Una de las presentaciones más conmovedoras fue la de Vivir Quintana, autora de Canción sin miedo, un himno que se ha convertido en la voz de la lucha feminista en México y Latinoamérica.

Mientras las notas de la canción resonaban, los asistentes colocaban veladoras, flores y pancartas con frases como “No fue un crimen pasional, fue un feminicidio” y “Justicia para Jael”.

Las colectivas aprovecharon el espacio para exigir acciones contundentes del gobierno, resaltando la falta de efectividad en la búsqueda de mujeres desaparecidas y la impunidad que rodea muchos casos de feminicidio.

Gabinete de Búsqueda: una respuesta insuficiente ante la crisis

Ante la creciente presión social, el gobierno de la Ciudad de México anunció recientemente la creación del Gabinete de Búsqueda para Personas Desaparecidas, un organismo destinado a reforzar la localización de personas con enfoque en mujeres y niñas.

Si bien esta medida es un avance, los colectivos feministas han señalado que no es suficiente. En México, las cifras son alarmantes:

  • Más de 26,000 mujeres han desaparecido en la última década.
  • Solo tres de cada diez feminicidios reciben una sentencia condenatoria.
  • Muchas familias denuncian falta de apoyo y omisiones en las investigaciones.

Los asistentes al homenaje de Jael Monserrat recordaron que su caso es uno más de miles y que la verdadera transformación solo llegará con acciones concretas, protocolos efectivos y una reforma profunda en el acceso a la justicia.

Feminicidios en México: una crisis fuera de control

El asesinato de Jael Monserrat es un reflejo de la emergencia nacional por violencia de género. Datos oficiales y organizaciones han señalado que:

  • Cada día más de 11 mujeres son asesinadas en México.
  • En 8 de cada 10 casos de feminicidio, el agresor es alguien cercano a la víctima.
  • La impunidad alcanza el 90% en crímenes de género.

Las manifestantes recalcaron que, si bien el caso de Jael Monserrat ha resonado en los medios, hay muchas otras mujeres cuyos nombres no conocemos, cuyas familias siguen buscándolas o esperando justicia.

Conclusión: un llamado a la acción por Jael Monserrat y todas las víctimas

El feminicidio de Jael Monserrat no puede quedar en el olvido. Su despedida en la Glorieta de las Mujeres que Luchan fue un recordatorio del profundo dolor que la violencia de género deja en las familias y un llamado para que la sociedad y las autoridades actúen de manera urgente.

La memoria de Jael Monserrat y de tantas otras mujeres asesinadas debe ser un impulso para:

  • Exigir justicia inmediata y castigo para los responsables.
  • Presionar por la mejora en los protocolos de búsqueda y atención a víctimas.
  • Seguir visibilizando la crisis de violencia contra las mujeres en México.

El dolor de una familia no debe ser el motor del cambio, pero la realidad obliga a transformar el luto en lucha. Ni una más, ni una menos.

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