La migración y el discurso de Trump: una estrategia política de largo plazo
El triunfo electoral de Donald Trump no es un fenómeno aislado. Representa la cristalización de un proyecto político que ha redefinido la identidad de EE.UU. en torno a una supuesta amenaza migratoria. Desde los años de Ronald Reagan hasta las ideas de Samuel Huntington en ¿Quiénes somos? (2004), la retórica antiinmigrante ha sido una herramienta clave para fortalecer una base electoral temerosa del cambio demográfico.
Mientras en EE.UU. la migración es vista como un problema de seguridad y criminalidad, en México se resignifica como un acto de sacrificio y valor. Sin embargo, el endurecimiento de las políticas migratorias y la amenaza de deportaciones masivas plantean un desafío urgente: ¿qué hará México para integrar a los migrantes retornados en su economía y sociedad?
El peligro del discurso de odio y la incapacidad de diálogo
Los seguidores de Trump han sido convencidos de que los migrantes son responsables del desempleo y la inseguridad. En contraste, en México se reconoce su contribución a la economía de EE.UU. Este choque de narrativas ha generado un «diálogo de sordos» que dificulta cualquier negociación efectiva entre ambos países.
Datos clave sobre la migración mexicana en EE.UU.:
- En 2023, había 11.2 millones de mexicanos en EE.UU., de los cuales el 55% carecía de documentos migratorios.
- Las remesas enviadas a México alcanzaron los $58,000 millones en 2023, representando el 4% del PIB nacional.
- Los migrantes mexicanos contribuyen al 8% del PIB estadounidense, principalmente en sectores como la construcción, agricultura y servicios.
Si Trump endurece su política migratoria en 2025, México enfrentará el retorno forzado de miles de trabajadores, muchos de ellos capacitados y con experiencia en sectores productivos.
La necesidad de un modelo económico soberano
El regreso masivo de migrantes pondrá a prueba la capacidad del país para absorber esta fuerza laboral. Históricamente, la migración ha sido una válvula de escape ante la falta de oportunidades y bajos salarios en México.
Si bien en el último sexenio los salarios mínimos han aumentado significativamente, siguen siendo bajos en comparación con la productividad de los trabajadores. A esto se suma el problema del empleo informal, que representa más del 55% del mercado laboral.
¿Qué debe hacer México para aprovechar el regreso de migrantes?
Impulsar una política de generación de empleo con salarios competitivos.
Reducir la jornada laboral a 40 horas semanales, una conquista laboral pendiente.
Crear incentivos para que los migrantes inviertan en negocios locales.
Garantizar seguridad y protección contra el crimen organizado.
El ascenso de China y la transformación del orden global
Mientras EE.UU. endurece sus políticas migratorias y comerciales, China avanza estratégicamente en América Latina, consolidándose como un socio clave en infraestructura, tecnología y comercio.
En 2024, China superó a EE.UU. como el principal socio comercial de Brasil y Chile.
Las inversiones chinas en América Latina han crecido 140% en la última década.
La influencia de Beijing en organismos internacionales está desplazando la hegemonía estadounidense.
México debe diversificar sus relaciones comerciales y fortalecer su industria interna, reduciendo su dependencia de EE.UU. y preparándose para un mundo multipolar.
La seguridad: el reto crucial para un nuevo modelo económico
Uno de los mayores desafíos para reintegrar a los migrantes es la violencia y la corrupción, factores que históricamente han obstaculizado el desarrollo económico.
Los migrantes retornados ya están siendo víctimas de extorsiones y abusos por parte de grupos criminales.
La inseguridad en regiones clave desalienta la inversión y el emprendimiento.
La falta de políticas claras pone en riesgo la estabilidad social y laboral.
Sin una estrategia integral de seguridad y desarrollo económico, el retorno de los migrantes podría convertirse en una crisis humanitaria y social sin precedentes.
México ante el reto del siglo XXI
Las políticas migratorias de Trump no solo afectan a los migrantes mexicanos, sino que representan un reto estructural para el país.
México debe transformar la crisis en oportunidad:
Crear un mercado laboral fuerte y bien remunerado.
Diversificar sus alianzas económicas más allá de EE.UU.
Garantizar seguridad para la inversión y el empleo.El futuro de México no puede depender de decisiones externas. Es hora de repensar nuestro modelo de desarrollo y apostar por una economía soberana que no dependa de la migración como única alternativa de movilidad social.
¡Únete a nuestro canal en WhatsApp! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.
