El Tren Maya, uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de la historia reciente de México, avanza en la Península de Yucatán. Más allá del discurso oficial, informes técnicos, manifestaciones de impacto ambiental y análisis de organizaciones civiles documentan su costo ecológico.
El debate en torno al Tren Maya a menudo se polariza entre desarrollo económico y protección ambiental. Sin embargo, un análisis objetivo de los datos disponibles, incluyendo las propias Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIA) presentadas por el gobierno y los informes de organizaciones como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y Greenpeace, permite dimensionar los impactos reales del proyecto sobre uno de los ecosistemas más frágiles y biodiversos del país.
Un punto central del conflicto ha sido la tensión entre el marco legal ambiental de México y la celeridad de la construcción. Diversas fuentes y fallos judiciales han señalado que tramos de la obra, como el polémico Tramo 5 Sur, comenzaron sin las autorizaciones de impacto ambiental requeridas por la ley. La declaración del proyecto como de «seguridad nacional» se utilizó para emitir autorizaciones provisionales y acelerar los trabajos, generando un debate sobre la primacía de la ley ambiental frente a las decisiones gubernamentales.
Una imagen satelital de «antes y después» mostrando la línea de deforestación a través de la selva en uno de los tramos del tren.
La huella en la selva: la deforestación en números
Uno de los impactos más visibles y directos del Tren Maya es la deforestación. Las cifras varían según la fuente, pero todas apuntan a una pérdida significativa de cobertura forestal.
* Cálculo de organizaciones civiles: Utilizando evidencia satelital, organizaciones como CartoCrítica han estimado una deforestación de hasta 6,659 hectáreas a causa de la construcción de los tramos 5, 6 y 7.
* Datos de la MIA oficial: La Manifestación de Impacto Ambiental para el Tramo 5 Sur (Cancún-Tulum) reconoció una afectación de 516 hectáreas, de las cuales 485 hectáreas eran terrenos forestales que requerían un cambio de uso de suelo. La propia MIA calificó el impacto por la deforestación como «crítico».
* Estimación de árboles: El colectivo Sélvame del Tren ha calculado que al menos 10 millones de árboles han sido talados o removidos para dar paso a las vías y obras asociadas.
El mundo subterráneo amenazado: cenotes y ríos en la ruta del tren
La Península de Yucatán se asienta sobre un suelo kárstico, una especie de esponja de piedra caliza porosa y frágil, que alberga el sistema de ríos subterráneos y cuevas inundadas más grande del mundo. La construcción del tren sobre este terreno ha sido uno de los focos de mayor preocupación para científicos y espeleólogos.
Informes técnicos y recorridos en campo han confirmado que el trazo del tren, especialmente en el Tramo 5, pasa directamente sobre sistemas de cuevas y cenotes de vital importancia, como Sac Actun (el segundo sistema de cuevas más largo del mundo), Garra de Jaguar y Dos Ojos.
Los principales riesgos identificados son :
* Riesgo de colapso: El peso de la maquinaria pesada y la vibración constante del tren en operación podrían provocar el hundimiento y colapso de las cavernas subterráneas.
* Contaminación del acuífero: Existe un alto riesgo de contaminación de la hidrología subterránea por derrames de combustibles, cemento, y otros residuos sólidos y líquidos durante la construcción y operación, amenazando la principal fuente de agua dulce de la región.
«Se identifican 4 Áreas Naturales Protegidas Federales por las que transitará el proyecto: Reserva de la Biosfera Sian Ka’an, Reserva de la Biosfera Calakmul, Reserva de la Biosfera Los Petenes, Área de Protección de Flora y Fauna Cañón del Usumacinta». – Informe de Impacto Ambiental.
Fauna acorralada: el peligro para el jaguar y otras especies
La Selva Maya es el hogar de la segunda población más importante de jaguares en América, una especie emblemática y en peligro de extinción, con menos de 4,000 individuos estimados en México. El trazo del Tren Maya fragmenta este hábitat crucial.
* Fragmentación del Corredor del Jaguar: Todos los tramos del proyecto están vinculados con el corredor biológico del jaguar. Los tramos VI y VII, en particular, atraviesan directamente zonas clave para el movimiento de esta especie.
* Aumento de atropellamientos: Organizaciones como Sélvame del Tren y la propia PROFEPA han documentado un incremento en el atropellamiento de fauna silvestre, incluyendo jaguares, pumas y monos araña, que son desplazados por las obras y quedan atrapados entre la nueva vía y la carretera federal.
* Efectividad de los pasos de fauna: Aunque el proyecto contempla la construcción de 30 pasos de fauna en el Tramo 5 Sur y más en otros tramos , expertos y ambientalistas han cuestionado si estas estructuras serán suficientes para mitigar la fragmentación del hábitat y garantizar la conectividad ecológica a largo plazo.
El análisis de estos datos, provenientes de diversas fuentes, incluidas las oficiales, muestra que el Tren Maya conlleva impactos ambientales significativos y complejos cuya mitigación y consecuencias a largo plazo siguen siendo un tema de intenso debate científico y social.
