
Antecedentes y objetivos del Tren Maya
El Tren Maya, un megaproyecto que prometía resolver la movilidad de habitantes locales, detonar el desarrollo turístico y cumplir una vocación de carga, se ve lejos de sus metas, como un proyecto de infraestructura que no necesariamente lleva desarrollo, documenta Deutsche Welle, medio de comunicación alemán que engloba soportes digitales, así como radio y televisión.
El recuento de Viola Traeder, para DW, apunta que un anuncio interesante es la intención de ampliar la red del Tren Maya a Guatemala, e incluso a Belice, para fomentar la integración regional.
Aunque admite que resulta polémico y contradictorio, porque el proyecto ferroviario genera gran resistencia por parte de comunidades afectadas, defensores del medio ambiente y observadores políticos.
Por eso Deutsche Welle comparte la opinión de expertos que evalúan el balance de la mega obra de infraestructura y los planes de ampliación en Centroamérica.
El 15 de diciembre de 2023, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador inauguró de manera parcial la obra (un primer tramo), con el compromiso de concluir los 1,554 kilómetros del circuito del proyecto feroviario antes de su partida.
Rentabilidad cuestionable del proyecto
Sin embargo, dejó la obra inconclusa, y aún hoy, faltan los ramales de carga, de donde espera lograr la ansiada rentabilidad.
Ya que en la actualidad, no sólo no genera ingresos, sino que reporta pérdidas, pues sólo en su primer año de funcionamiento ascienden a 2,561 millones de pesos.
Al respecto, Jorge Cano, Coordinador del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas del centro de análisis México Evalúa, lamenta que el Tren Maya solo cubre el 10% de sus gastos operativos con ingresos propios y se debe subsidiar su operación.
“No es una buena práctica para cualquier empresa pública, que drene recursos para otras áreas importantes como salud, educación, seguridad. Desde nuestra perspectiva de finanzas públicas, ha sido una empresa que no es rentable, los mexicanos tenemos que subsidiarla, y no parece que eso vaya a cambiar en el futuro”, agrega.
No obstante, para la presidenta Claudia Sheinbaum, “el Tren Maya es un éxito en México”, porque ha transportado a más de millón y medio de personas.
Impactos ambientales y sociales
“El Tren Maya ha sido un desastre ecológico” con “un impacto innegable, muy tangible, que va a seguir”, considera Luis Zambrano, investigador del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El experto en restauración ecológica destaca que la construcción de la obra habría fragmentado la selva y destruido cenotes.
Pero hay otros impactos indirectos del ferrocarril, dice, como la construcción de la carretera Puerta al Mar, “que parte en dos a la reserva de la biosfera de Sian Ka’an o el hotel militar que está destruyendo gran parte de la selva de Calakmul”.
Zambrano dijo a Deutsche Welle que la destrucción de los manglares y la selva se traducirá en un “aumento de la vulnerabilidad frente al cambio climático”.
Y el gobierno de AMLO mostró “desprecio por las herramientas de protección ambiental” que hay en México. La prueba es el decreto para agilizar la construcción, ya que eso minó las “herramientas que buscan un estudio profundo, para evitar cualquier tipo de impacto negativo (…) con respecto al potencial impacto positivo que podría tener el aumento de economía sobre un lugar”.
Propuestas de desarrollo sostenible alternativo
El biólogo de la UNAM hace una pregunta clave sobre la posible ampliación de la red del Tren Maya a Guatemala y Belice: ¿qué queremos resolver con esta infraestructura?
“Creo que llevamos mucho tiempo equivocados. Estamos pensando que cualquier tipo de infraestructura es igual a desarrollo”, asegura.
“Así hicimos Cancún y Cancún no mejoró la calidad de vida de los yucatecos, por el contrario, generó mucha inequidad”.
El investigador insiste en la necesidad de pensar en otras formas de desarrollo sostenible, ligadas a pequeñas infraestructuras y respetando las dinámicas ecosociales.
El experto apunta que habría sido mejor opción un Tren Maya pequeño, con corridas cortas para conectar a las comunidades mayas de la península, en lugar de “esos elefantes blancos grandilocuentes, que se les ocurren a la gente porque son los que cortan listones”.
Expansión a Centroamérica: desafíos y controversias
La intención de ampliar la red ferroviaria a Guatemala y Belice abre debates sobre la viabilidad económica y ambiental del proyecto.
Expertos advierten que llevar el Tren Maya más allá de México implica riesgos adicionales, como la fragmentación de ecosistemas regionales, conflictos con comunidades locales y una mayor inversión pública sin garantías de rentabilidad.
La integración regional puede traer beneficios turísticos y comerciales, pero el desafío de equilibrar desarrollo y sostenibilidad sigue siendo un tema central en la evaluación de la obra.
Un megaproyecto bajo escrutinio
El Tren Maya sigue siendo uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de México, pero los análisis señalan que su impacto en el desarrollo local, la economía y el medio ambiente está lejos de ser completamente positivo.
La discusión sobre su rentabilidad, sostenibilidad y expansión continúa, mientras expertos, autoridades y comunidades locales evalúan si el megaproyecto puede cumplir realmente con sus promesas de progreso para la península de Yucatán y la región centroamericana.