
La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) ha implementado nuevos mecanismos de seguridad para el transporte de sustancias peligrosas como respuesta directa a la tragedia ocurrida el pasado 10 de septiembre en el puente de la Concordia, Iztapalapa. Durante su comparecencia ante el Congreso capitalino con motivo de la glosa del primer informe de gobierno, la secretaria Myriam Urzúa Venegas reveló que actualmente se trabaja en la publicación de especificaciones técnicas para la elaboración de programas internos de protección civil específicos para el dispendio y distribución de gas natural, gas licuado de petróleo y petrolíferos.
Lineamientos que privilegian la prevención y coordinación
Los nuevos protocolos de seguridad representan un cambio paradigmático en el manejo de sustancias peligrosas en la capital mexicana. Urzúa Venegas destacó que estos lineamientos «privilegiarán la prevención, el fortalecimiento en la coordinación interinstitucional y la definición de responsabilidades claras para empresas prestadoras de servicios». Este enfoque integral busca abordar las debilidades estructurales que han permitido la proliferación de prácticas de riesgo en el manejo de materiales peligrosos a lo largo de la ciudad.
La titular de la SGIRPC alertó sobre la grave situación de los puntos clandestinos de trasiego de gas, reconociendo que «hay muchos en la ciudad y tenemos que regular esa situación». La magnitud del problema se refleja en las estadísticas oficiales: diariamente ocurren en la Ciudad de México entre 10 y 20 incidentes relacionados con fugas, conatos de incendio y explosiones. Esta realidad exige, según Urzúa, una respuesta coordinada y contundente de todas las autoridades involucradas.
Llamado urgente a las alcaldías y corresponsabilidad ciudadana
Urzúa Venegas instó contundentemente a las 16 alcaldías capitalinas a «ponerse las pilas» ante esta situación crítica, solicitando que realicen un «peinado completo, calle por calle» para difundir medidas de prevención específicas. Entre las recomendaciones técnicas destacan el cambio obligatorio de tanques estacionarios después de 10 años y de válvulas después de 7 años, independientemente de su aparente buen estado visible. Estas medidas buscan establecer protocolos preventivos basados en ciclos de vida útiles de los equipos, superando la práctica común de esperar a observar deterioro visible antes de realizar mantenimiento.
La secretaria enfatizó la necesidad de corresponsabilidad ciudadana en la gestión de riesgos, afirmando que «necesitamos corresponsabilidad de la ciudadanía también si queremos vivir con seguridad». Este llamado refleja un entendimiento de que la seguridad en el manejo de sustancias peligrosas requiere tanto de regulación estricta como de cultura de prevención entre la población.
Emergencias en aumento: Datos alarmantes y cambio climático
Durante su exposición, Urzúa Venegas reveló cifras preocupantes sobre la frecuencia de emergencias en la capital. En el último año se han presentado 5,911 emergencias relevantes, incluyendo inundaciones pluviales, encharcamientos e incendios urbanos. Particularmente alarmante resulta el análisis de las alertas por lluvias: entre octubre de 2024 y agosto de 2025 se activaron 24 alertas rojas (incremento del 71%) y 5 alertas púrpura que no se habían generado en el periodo anterior.
Estos datos, según la secretaria, «evidencian un aumento exponencial en la severidad de los eventos hidrometeorológicos, atribuible a la presencia de lluvias atípicas y fenómenos extremos derivados del cambio climático». Esta tendencia confirma que la Ciudad de México enfrenta nuevos desafíos climáticos que requieren actualización constante de los protocolos de protección civil y sistemas de alerta temprana.
Preparativos para la Copa Mundial 2026 y caso de agua contaminada
La SGIRPC informó sobre la elaboración de un programa específico de protección civil de cara a la Copa Mundial de Futbol 2026, que actualmente se está «perfeccionando con todas las dependencias y reuniones con diferentes actores como el aeropuerto, hoteleros, restauranteros y voluntariados». Urzúa Venegas reconoció la complejidad del evento, ya que se realizará «en plena temporada de lluvias, aunado a que es una ciudad sísmica», lo que obliga a diseñar una «campaña de difusión» robusta y efectiva.
Sobre el caso del agua contaminada en Benito Juárez, la secretaria detalló la respuesta institucional desde que se detectó el problema el 31 de marzo de 2024 en la colonia Nonoalco. Las autoridades realizaron trabajos «para descartar calle por calle y en cientos de cisternas y tomas domiciliarias riesgo de explosividad», tomando más de 1,500 muestras, lavando 4,577 cisternas y tinacos, y visitando cerca de 15,000 domicilios para evaluar riesgos.
La investigación con el Instituto del Petróleo determinó que la sustancia contaminante, degradada y de la familia de los aceites, dejó de producirse hace 40 años, sugiriendo que se originó «de alguna empresa que operó en la zona hace más de cuatro decenios». Este hallazgo subraya los desafíos históricos de contaminación que enfrenta la ciudad y la necesidad de monitoreo continuo.
Cuestionamientos sobre capacidad técnica en alcaldías
Durante el posicionamiento, el diputado de Morena, Fernando Zárate, alertó sobre la «falta de experiencia de titulares de las áreas de Protección Civil en las alcaldías», citando específicamente el caso de Álvaro Obregón, donde inicialmente se designó a un psicólogo y posteriormente a un licenciado en administración y finanzas. Esta observación pone sobre la mesa el debate sobre la capacitación técnica especializada necesaria para enfrentar los complejos desafíos de gestión de riesgos en una metrópoli como la Ciudad de México.
La revelación sugiere que, además de establecer nuevos protocolos, es fundamental garantizar que el personal a cargo de su implementación cuente con el perfil técnico y la experiencia necesaria para interpretar y aplicar correctamente las medidas de prevención, particularmente en el manejo de sustancias peligrosas donde los errores pueden tener consecuencias catastróficas.