La noche del sábado 9 de agosto, la imagen del principal destino turístico de México volvió a quedar en entredicho tras difundirse videos en redes sociales que muestran a transportistas federales acosando e intimidando a un conductor de plataforma digital en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de Cancún, poniendo en riesgo a los turistas que viajaban a bordo.
De acuerdo con la denuncia del propio operador, al menos dos vehículos cerraron su paso y lo persiguieron cuando salía de la terminal aérea con pasajeros. “Aquí varias camionetas ya me cerraron el paso y tengo miedo que me hagan algo. Estoy con los pasajeros, ellos solo querían tomar un servicio para poder irse a su casa”, relató en una transmisión en vivo mientras permanecía bloqueado.
Las imágenes muestran a un sujeto de complexión robusta, vestido con playera rosa y bermuda beige, interponiéndose frente al automóvil e impidiendo su circulación. El conductor asegura que los turistas optaron por su servicio debido a que los taxis del aeropuerto cobraban tarifas muy elevadas, superiores a las permitidas.
En una segunda grabación, se escucha al hombre que lo confronta decirle que “por esta vez” lo dejará ir, pero advirtiéndole que no quiere volver a verlo levantar pasaje en el aeropuerto. Cuando el chofer le pregunta la razón, el sujeto responde que debe contar con placa federal para operar en la terminal, pese a no identificarse como autoridad.
Aunque en esta ocasión no hubo agresiones físicas, el cierre de paso a un vehículo con pasajeros representó un riesgo que pudo derivar en un accidente. Además, el incidente provocó temor entre los turistas, quienes habrían creído que podían ser víctimas de un delito como robo o secuestro.
Un conflicto que no cede
La confrontación entre transportistas tradicionales y conductores de plataformas digitales como Uber y Didi en Cancún no es nueva. Desde la llegada de estas aplicaciones, se han registrado decenas de incidentes que incluyen bloqueos, amenazas y agresiones físicas, especialmente en zonas de alta demanda como el aeropuerto y la zona hotelera.
En enero de 2023, la tensión escaló cuando taxistas bloquearon los accesos a la zona hotelera, generando caos vial y afectando a miles de turistas. La situación obligó a la intervención de la Guardia Nacional y provocó pronunciamientos de autoridades estatales y federales, quienes advirtieron que no se toleraría la violencia contra visitantes ni operadores.
Pese a las advertencias, las agresiones continúan de forma intermitente, principalmente en áreas donde los transportistas federales y concesionarios consideran que las plataformas “invaden” su zona de trabajo. La falta de una regulación clara y la pugna por tarifas más competitivas han mantenido vivo el conflicto, afectando la reputación de Cancún como destino turístico seguro y hospitalario.
