En el corazón de Cuernavaca, una treintena de líderes transportistas se reunieron frente al palacio estatal con un mensaje claro:
“Queremos justicia y cumplimiento”.
Desde hace cinco años, más de 18 mil concesionarios del servicio colectivo en Morelos esperan los títulos de concesión y tarjetones que pagaron en 2020 durante la administración de Cuauhtémoc Blanco Bravo.
Pese a haber desembolsado 7 mil 500 pesos por la renovación de sus concesiones, el documento nunca llegó. Hoy, bajo el nuevo gobierno de Margarita González Saravia, los choferes claman una respuesta concreta.
“Si ya pagamos, ¿por qué no hay voluntad de entregarlos?”, cuestionó Dagoberto Rivera Jaimes, líder de la Federación Auténtica del Transporte (FAT), mientras sostenía una copia de la carta dirigida a la gobernadora.
El peso del diésel y la desesperación del volante
El reclamo no solo apunta a los documentos. Los transportistas enfrentan un deterioro económico diario. Con una tarifa de 10 pesos por pasajero, aseguran que ya no logran cubrir los costos de gasolina, refacciones y mantenimiento.
“Ya no alcanza ni para mantener las unidades”, lamenta Rivera Jaimes, quien describe cómo el alza del diésel y los gastos operativos han vuelto insostenible el trabajo en carretera. Por eso, además del título de concesión, los transportistas piden un ajuste tarifario urgente que refleje la inflación real del sector.
Un llamado a la gobernadora Margarita González
El gremio confía en que la gobernadora escuche su demanda y convoque una mesa de diálogo con la Coordinación General de Movilidad y Transporte. La solicitud es clara: resolver el atraso administrativo y actualizar las tarifas conforme al contexto económico actual.
“Queremos que el gobierno vea que el transporte público también es un servicio esencial. Sin nosotros, la movilidad en Morelos se paraliza”, subrayan los líderes del sector.
La esperanza está puesta en que la nueva administración no repita los errores del pasado y que los títulos pendientes sean entregados antes de finalizar el año.
Hacia una movilidad justa y sostenible
La historia de los transportistas de Morelos es un reflejo del reto nacional de modernizar el transporte público. Sin documentos actualizados, las unidades no pueden acceder a programas de renovación vehicular ni a apoyos para mejorar el servicio.
El reclamo no es solo económico: es un llamado a la dignificación del trabajo detrás del volante y a la reconstrucción de la confianza entre el gobierno y los operadores del transporte colectivo.
Si se cumplen las promesas, Morelos podría convertirse en un ejemplo de reinvención del transporte público, con rutas más eficientes y operadores reconocidos legalmente.
