Semarnat analiza proyecto para construir 60 viviendas militares en Chetumal

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) analiza una solicitud presentada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) para autorizar el cambio de uso de suelo en terrenos forestales del municipio de Othón P. Blanco, donde se pretende construir una unidad habitacional militar integrada por 60 departamentos, además de diversas instalaciones de apoyo. 

El proyecto contempla la edificación de tres edificios de seis niveles con 20 departamentos cada uno, una casa para mando, áreas administrativas, casetas de vigilancia, una cancha de usos múltiples, alberca, palapa, estacionamientos, vialidades, planta de tratamiento de aguas residuales, cisternas y áreas comunes. En conjunto, las obras ocuparían una superficie construida de 25 mil 437.83 metros cuadrados dentro de un predio de 2.99 hectáreas ubicado en la ciudad de Chetumal.

De acuerdo con el Documento Técnico Unificado presentado por Sedena, la unidad habitacional busca proporcionar vivienda a integrantes de la Guardia Nacional encargados de resguardar instalaciones estratégicas relacionadas con el Tren Maya, entre ellas talleres, cocheras, zonas arqueológicas habilitadas y parques ecoturísticos. El documento señala que la infraestructura permitirá brindar condiciones adecuadas para el personal militar y sus familias.

Impacto ambiental previsto

Sin embargo, para desarrollar la obra será necesario autorizar un cambio de uso de suelo en terrenos forestales, ya que el predio conserva vegetación de selva baja subperennifolia con transición a selva mediana subperennifolia. El propio estudio reconoce que será indispensable desmontar árboles y palmeras, retirar la capa vegetal y modificar las condiciones naturales del terreno antes de iniciar la construcción.

Entre las especies presentes en el sitio se encuentran la palma chit (Thrinax radiata), catalogada bajo protección por la legislación ambiental mexicana, así como el huano (Sabal yapa). La Sedena propone rescatar y reubicar estos ejemplares dentro del mismo predio antes del inicio de las obras, además de implementar programas de rescate y reubicación de fauna silvestre para reducir los efectos sobre el ecosistema.

El estudio también advierte que el terreno presenta condiciones naturales complejas. Se trata de una zona baja, susceptible a inundaciones durante la temporada de lluvias, donde el agua suele permanecer estancada debido a la topografía y a la cercanía del manto freático. Por ello, el proyecto plantea construir un pedraplén para elevar la cimentación por encima del nivel máximo de las aguas extraordinarias y garantizar la estabilidad de las edificaciones.

Desde el punto de vista ambiental, el principal impacto radica en la pérdida de cobertura forestal y la alteración del hábitat de flora y fauna silvestres. Aunque el documento propone medidas de mitigación como rescate de especies, reforestación, manejo de residuos, conservación de áreas verdes y monitoreo ambiental, reconoce que será necesario retirar vegetación y transformar de manera permanente el uso del suelo en una superficie superior a 25 mil metros cuadrados.

Mientras tanto, la autorización aún no ha sido otorgada. La dependencia federal deberá determinar si el cambio de uso de suelo forestal cumple con la legislación ambiental vigente y si las medidas de prevención, mitigación y compensación propuestas son suficientes para reducir los impactos derivados de la construcción de esta nueva unidad habitacional militar en el sur de Quintana Roo.

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