
Seguridad del paciente: un pilar para transformar el sistema de salud en México
La historia de un país se cuenta también a través de la salud de su gente. En México, cada nacimiento representa una esperanza, pero también un reto. Desde los primeros latidos dentro del vientre materno hasta los primeros pasos, la seguridad del paciente se convierte en un eje crucial para garantizar un futuro sano y con oportunidades.
El secretario de Salud, David Kershenobich, lo dejó claro al conmemorar el Día Mundial de la Seguridad del Paciente: transformar el sistema de salud mexicano pasa por blindar la atención en los primeros mil días de vida. Esta etapa, que abarca desde la gestación hasta los dos años y siete meses, define la salud futura de niñas y niños.
El PRONAM: una estrategia para los primeros mil días
El Protocolo Nacional de Atención Médica para los Primeros Mil Días de Vida (PRONAM) no es solo un programa más. Se trata de una hoja de ruta que integra la atención prenatal, la promoción de la lactancia materna, la vacunación temprana y la suplementación de vitaminas y minerales gratuitos para embarazadas.
Cada acción busca reducir riesgos y generar un impacto a largo plazo. Con ello, se pretende disminuir la mortalidad materna e infantil, dos indicadores que han sido históricamente sensibles en la salud pública de México.
Un compromiso compartido por la salud
La voz de José Moya, representante de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud en México, reforzó el mensaje: garantizar la seguridad del paciente no es tarea exclusiva de las instituciones, sino una responsabilidad compartida entre gobiernos, profesionales de la salud, comunidades y familias.
La visión de la OMS es clara: un mundo en el que nadie resulte perjudicado en la atención médica y en el que cada paciente reciba un trato digno y seguro.
Más allá de la atención médica: un enfoque integral
La seguridad del paciente no se limita al área clínica. Según Kershenobich, debe abordarse desde una perspectiva integral que incluya la ética, la gestión de calidad, la capacitación del personal médico y el fortalecimiento de la infraestructura hospitalaria.
Un sistema de salud resiliente requiere protocolos claros, recursos suficientes y un compromiso genuino de cada nivel de gobierno. Solo así se podrá construir un modelo centrado en las personas y en su bienestar, no únicamente en la enfermedad.
El desafío de un futuro saludable para México
Cada Día Mundial de la Seguridad del Paciente recuerda que este reto no puede postergarse. La corresponsabilidad social e institucional es indispensable para asegurar servicios confiables y evitar tragedias prevenibles.
El futuro de México depende de las decisiones que se tomen hoy. Invertir en la seguridad del paciente desde el inicio de la vida no es un gasto: es la mayor inversión en el bienestar de la nación.