La tranquilidad de un fraccionamiento de Cancún se rompió en cuestión de minutos. Yuli, una mujer extranjera que vive en la supermanzana 317 del fraccionamiento Villa Marino, fue sorprendida en su propio hogar por un grupo de delincuentes que utilizaron un método tan engañoso como violento: primero, una mujer tocó a su puerta con el pretexto de buscar empleo doméstico; luego, tras ser rechazada, llegaron tres hombres que entraron a la fuerza, la golpearon y la dejaron inconsciente para robarle dinero, joyas, vehículos y documentos personales.
El ataque no fue improvisado. De acuerdo con la denuncia, los delincuentes no solo le arrebataron 15 mil pesos en efectivo, relojes, joyas y vehículos, sino que también la obligaron a entregar claves bancarias y contraseñas con las que vaciaron sus cuentas, llevándose alrededor de medio millón de pesos. La víctima fue amarrada, amordazada y golpeada, en una experiencia aterradora.
Gracias a un operativo conjunto entre la Policía de Investigación de Quintana Roo y las autoridades de Yucatán, se logró ubicar uno de los vehículos robados y detener a Raúl Alberto, de 44 años, originario de Yucatán, señalado como probable responsable del atraco. Actualmente enfrenta prisión preventiva mientras un juez define su situación jurídica.
Una problemática creciente
En este año, de enero a agosto, Quintana Roo acumula 778 denuncias por robo a casa habitación, de las cuales 51 fueron cometidas con violencia, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. El dato alarma porque muestra que, aunque la mayoría de los robos suelen ocurrir sin que el propietario esté presente, cada vez es más común que las víctimas sean atacadas dentro de sus viviendas.
El fiscal del estado, Raciel López Salazar, pidió a la ciudadanía mantenerse alerta y no confiar en desconocidos que se presenten en los hogares con excusas aparentemente inofensivas. Reiteró que las investigaciones siguen abiertas, pues no se descarta la participación de más personas en este delito.
